3 de marzo de 2022
Chiara Singarella, jugadora recientemente convocada a la Selección Argentina de Fútbol Femenino, contó su historia en Mundo Poder. La deportista también hacía handball y estuvo en las juveniles de la Albiceleste. Pero, un día se tuvo que decidir... Conocé la historia.

En las últimas semanas, Germán Portanova, entrenador de la Selección Argentina de Fútbol Femenino, dio a conocer el listado para jugar un amistoso frente a Colombia. En dicha convocatoria, se encontraba el nombre de Chiara Singarella, que con tan solo 18 años es una de las promesas del país. Tal es así que ante las cafeteras, ingresó desde el banco y, luego de cuatro minutos, convirtió su primer gol con la Selección Mayor.
Pero... Chiara tiene una historia muy particular. Es que la deportista además practicaba handball y ¡también fue convocada por la Selección juvenil de la Albiceleste! Sin embargo, un día se tuvo que decidir y se inclinó por el fútbol.
En una entrevista exclusiva con Mundo Poder, Singarella contó el momento en el que se enteró de su citación a la Mayor: "Nunca esperé que me pasara a tan temprana edad. Siempre lo proyecté cuando tuviese 21 años. Entiendo lo complicado que es llegar a esa categoría, enterarme y haber vivido lo que viví es hermoso. Me pone muy feliz, ya que me impulsa a ser mejor cada día, a entrenar más, a cuidarme más. Ya había hablado con Germán en las citaciones de la Sub 20, pero nunca me esperé la citación a la Mayor".
En cuanto a sus orígenes, Chiara sabía desde muy chica que estaba destinada a realizar deportes: "Mi mamá es Profesora de Educación Física, mi papá siempre jugó al fútbol y al handball. Además, mi abuelo fue arquero de la selección de Mendoza, tuvo su paso por Boca, pero se tuvo que volver porque estaba enferma su mamá. Era muy difícil que no sea deportista. Además, cuando era chica, me daban una muñeca y yo la pateaba porque no me gustaba o porque quería jugar al fútbol".
También, la mediocampista se refirió a cómo vivió su adolescencia, teniendo en cuenta el esfuerzo que tuvo que hacer para mantenerse en el máximo nivel y no dejar de lado la escuela: "Me organizaba muchísimo y siempre le di prioridad al colegio. A veces me tocaba quedarme hasta las cuatro de la mañana estudiando y haciendo tarea. El entrenamiento lo dividía basándome en la dificultad o en la etapa del torneo en la que estuviésemos. Si por ejemplo: el partido de fútbol del fin de semana era una semifinal y de handball era un encuentro de zona, iba a entrenar tres veces a fútbol y dos a handball y viceversa. Eso se lo agradezco a mis entrenadores, porque si ellos no me lo permitían, no hubiese podido hacer los dos deportes".
Y agregó: "Siempre con alegría. Nunca me planteé dejar el deporte en sí, pero, a medida que iba creciendo, sabía que en algún momento tenía que tomar la decisión de elegir un deporte o el otro. Ya era demasiado, más que nada por mi salud. Por el tiempo no, porque ya se me había hecho rutina. Eso, por ahí, me ponía triste, y siempre trataba de disfrutar y dar lo mejor en cada partido de los dos deportes".

LEER MÁS: EXCLUSIVO: Bebote Álvarez trató de títere a Doman y defenestró a Moyano
A pesar de sus habilidades deportivas, Chiara no se queda con eso solamente y, cuando terminó el colegio, emigró a Estados Unidos para estudiar la carrera de Psicología en la Universidad de Kennesaw State University, donde también juega al fútbol: "Me incliné por el fútbol, porque, en su momento, me dio muchas más oportunidades de irme afuera del país y estudiar y sobre todo, por la beca. Por eso, estoy en Estados Unidos ahora estudiando en una Universidad becada".
Además, comentó lo que le dejó el balonmano y puede aplicar ahora en el fútbol: "El handball me ayudó mucho a mi condición física, pero sobre todo, al ser central, tenía la vista de toda la cancha. Me ayudó a pensar rápido, a organizar en equipo, a la orientación, a los piques cortos ya que es un deporte muy dinámico. Me sirvió bastante".

Arrancó fútbol femenino en Las Pumas, pasó a Independiente Rivadavia, pero aluce que ella tuvo un "poco de suerte", porque para las del Interior es más difícil llegar a lo más alto: "Es una realidad que para las deportistas del interior siempre es un poco más difícil. Por un tema que en dichas provincias, la mayoría de los equipos no profesionalizan el fútbol femenino. Yo llegué a la Selección, gracias a que mi entrenador, me llevó a una visoria que hacía la Sub 20 en 2017, ahí tenía 13 años. Además del talento y del esfuerzo, tenés que tener suerte y, en ese momento, la suerte me acompañó y me eligieron. Se va mejorando la situación, pero todavía cuesta porque ni siquiera es semiprofesional como si lo es en Buenos Aires. Tampoco hay mucha difusión en el Interior".

Por último, habló del avance de la rama femenina en Argentina: "El fútbol argentino está creciendo cada vez más y eso me alegra un montón, pero falta. Lo bueno es que ya se empezó a crecer. Había que dar el primer paso para que arrancara. Creo que es el sueño de todas que, en algún momento, se pueda vivir solo del deporte. Yo creo que se va a poder dar".