13 de marzo de 2022
Según sus allegados, ya no hablan entre sí y se aguarda un desenlace interno que podría implicar una abrupta retirada de los militantes de La Cámpora que ocupan puestos claves en el Gobierno.

La ruptura entre el jefe de Estado y la Vicepresidente quedó finalmente en evidencia durante los graves incidentes ocurridos durante el debate parlamentario del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional.
Alberto Fernández ordenó a Aníbal Fernández, ministro de Seguridad, que se hiciera cargo de las circunstancias. El ministro se enteró que Cristina Kirchner había retirado a la custodia uniformada de la Policía Federal que opera en la Cámara Alta y que se negaba al uso de camiones hidrantes para desalojar a la banda fascista que actuaba frente a la explanada del Parlamento.
En el círculo íntimo de la vice entendió que Fernández no dimensionó el ataque que sufrió la y que esa lejanía, más que política, es humana. El malestar de la mandataria se concentra en un punto: sus oficinas del Senado fueron apedreadas durante 25 minutos. Entiende que fue un ataque premeditado y planeado, y que ni Fernández ni nadie del gobierno entendieron la gravedad del hecho.
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Cristina ya había consumado su distanciamiento al releer el acuerdo cerrado con el FMI, y ratificó su ruptura interna al conocer las negociaciones que el titular de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, emprendía con Juntos por el Cambio.
Máximo Kirchner, La Cámpora y Cristina Fernández fueron superados por la fuerte decisión política de 202 diputados. La vicepresidente y sus alfiles sólo juntaron 35 votos (entre negativos y abstenciones), y esa misma correlación de fuerza es probable que se repita en el Senado: se prevén 55 votos a favor, y apenas 10 en contra de la bancada oficialista.