2 de abril de 2022
Luego de una semana caótica, las organizaciones piqueteras de izquierda liberaron el acampe sobre la Avenida 9 de Julio a pesar de no recibir respuestas por parte del Gobierno. Mientras que la Casa Rosada no cede en su postura y se niega ampliar el número de planes sociales, se avecina un año de tensión y más capítulos del conflicto.

“Con la calle cortada, no”, fue lo que expresó el Ministerio de Desarrollo Social como respuesta a los miles de militantes de las 30 organizaciones que ocuparon la avenida más importante de la Ciudad de Buenos Aires durante 48 horas, en reclamo de más planes y asistencia alimentaria. El acampe mostró la interna oficialista desde otro ángulo, dadas las diferencias respecto a las vías de resolución del conflicto.
Por su parte, la aparición de Juan Grabois para solidarizarse con los manifestantes fue una sorpresa para el Gobierno. El dirigente social marchó la semana pasada con Máximo Kirchner y La Cámpora en el Día de la Memoria, el 24 de marzo. En tanto, las organizaciones sociales que responden al Frente de Unidad Piquetero convirtieron al centro porteño en un lugar imposible de transitar, y anunciaron que la medida de fuerza se repetirá en 15 días.

La manifestación tuvo réplicas en Córdoba, Santa Fe y Mendoza, entre otras provincias. Simultáneamente, en el partido bonaerense de La Matanza, vecinos cortaron la autopista Ricchieri para reclamar por un corte de luz, mientras que organizaciones sociales bloquearon el centro de la ciudad de Neuquén para exigir la creación de puestos de trabajo y el abastecimiento de comedores y merenderos.
Asimismo, desde Casa Rosada, un funcionario remarcó respecto a este conflicto que “es un problema legítimo, complejo, pero utilizado por la izquierda para acumular en su lógica de cuanto peor todo, mejor. Tenemos que aprender a convivir con el reclamo. Los habrá de todo tipo, porque estamos en una situación muy compleja, sobre todo si no baja la inflación. Esto va a ser negociar, escuchar, acordar, negociar, bancar. Nos tenemos que bancar esta situación sin caer en la tentación de reprimir”.
“No podemos hacerlo, aunque se violente la situación o traten de saltar la reja del ministerio. ¿Cómo terminó De la Rúa? Hubo muertos en protestas sociales en otros gobiernos. Nosotros no podemos hacer eso”, añadió. Desde el Gobierno insisten en que “la manera de sacar a la gente de la pobreza no es con planes”, y que la estrategia oficial es generar empleo genuino. “Hay que pasar a la etapa productiva. Una vez que abrís la puerta no la podés cerrar más. Millones de planes nuevos que no resuelven. Ahora es el momento de cerrar la puerta y bancar y que puteen”.
Por último, en el Ejecutivo destacan la necesidad de avanzar con “un monotributo productivo que incluya a los trabajadores de la economía popular”, que todavía no fue tratado en el Congreso, y, además, en créditos no bancarios para el sector.