4 de abril de 2022
La actriz Celeste Muriega reveló detalles de cuando viajó a Dubái para encontrarse con Diego Armando Maradona y manifestó:"Su calidad de vida era otra. Lo trataban como a un superstar".

Celeste Muriega recordó lo que fue estadía en los Emiratos Árabes Unidos y su encuentro con Maradona: “Viajé de Haedo a Dubái sin escala. Mi ex me sacó pasajes para ir y ahí apareció Diego. ‘¡Cómo no va a viajar en primera!’ Estaba Claudio Borges, estaba bien rodeado, Alejo se encargaba. Íbamos a los eventos. Y fuimos a comer al lugar más lindo, desde donde ves toda la ciudad desde arriba. Me puse todo y, cuando lo vemos a Diego, estaba en bermudas y ojotas. ‘¿Así va a ir?’, preguntamos. Y cuando entró, todos lo aplaudieron: a nadie le importó lo que tenía puesto”.
En la misma entrevista que tuvo con el canal C5N, la bailarina reveló vivencias con el ídolo del Napoli: “Un jeque le quiso pagar la comida y él no quiso. ‘A mí nadie me paga la comida’, dijo, Y pagó él. Se ve que no estaba dispuesto a recibir, todo lo que tenía se lo había ganado con honra y no le gustaba aprovecharse de los beneficios”, dijo. También contó que rechazó un reloj que quisieron regalarle. Y reflexionó: “Estaba bien, feliz, lo trataban como un súper star”.
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Por otra parte, no quiso profundizar sobre el regreso de Maradona a la Argentina: “Su calidad de vida era otra, tenía un chofer 24 horas esperándolo en la puerta, hasta una cocinera que le preguntaba qué quería comer, un entrenador, un masajista...”. ¿Por qué se volvió? “Como hay una etapa que no viví, prefiero ser respetuosa y no decir nada.
En la misma sintonía, añadió: “Me dio mucha pena lo que pasó, yo estaba separada pero igual me salió hablar con Alejo porque fue una historia que vivimos juntos. Diego alentaba la relación, quería que tuviéramos hijos. Fue muy triste, escucharlo así. Me quedo con lo que viví que fue hermoso”.

Además, contó algunos hechos que vivió en aquel país: “Fui por cinco días y me quedé por un mes. Es un lugar donde nada funciona mal. El semáforo anda, no hay un perro tirado en la calle. Es muy flashero, vas a la playa y controlan hasta el caudal de agua, ves que las rocas están forradas, todo hecho por ellos”.
Por último, concluyó: “Vamos al shopping y te dan un cartel con todo lo que no podes hacer. Ni dar la mano, ni un beso. Hay que adaptarse a las otras culturas por más que seas turista. Rocío (Oliva) me tuvo que prestar ropa para que me dejaran entrar, para que me tapara los hombros. Las mujeres se meten al agua vestidas”.