5 de abril de 2022
En un escenario de inflación general creciente, los precios de los alimentos aumentan por encima de la curva. De acuerdo con el último registro mensual del INDEC, los alimentos registraron una suba mensual de 7,5%. Sucede que en una Argentina donde casi cuatro de cada diez personas viven por debajo de la pobreza, y en un país en el que, si cada uno de los integrantes de una pareja o matrimonio trabaja a cambio del salario mínimo, no alcanza, por lo que esa familia también vive por debajo de la pobreza. Hay que hacer mención que, a partir de este jueves 7 de abril, desde el gobierno apuestan a un nuevo programa de Precios Cuidados, que se renueva y que no incluiría frutas y verduras, según trascendió.

Algo que comenzó a notarse en los últimos días es la disparidad en los precios de ciertos productos, como lo es el caso de la leche. Precisamente, una de las primeras marcas de mencionado producto. Una vecina del barrio porteño de Villa Urquiza explicó que ni bien deja a sus dos hijos en la escuela primaria tiene que ir a hacer las compras porque “es la única hora a la que sí o sí consigo la leche que está más barata en Precios Cuidados”. Según le contaron los repositores del supermercado, “depende de si La Serenísima entrega o no, y eso ocurre bien temprano a la mañana. Las veces que llego más tarde ya no hay. Y en vez de pagar 60 pesos un litro de leche, tengo que pagar casi 100. Con los chicos se toma un sachet de leche por día, así que me hace la diferencia en este momento que tenemos que ajustar todos los gastos de la casa”.
Al respecto, a través de las redes sociales, precisamente desde Twitter, comenzó una campaña para no consumir y “boicotear” los productos de La Serenísima, por sus altos e irrisorios precios. Bajo el lema “LaSerenísimaMalaLeche” se invita a no comprar sus productos para cuidar la economía. Las imágenes de los sachet de leche con precios muy altos se viralizaron rápidamente en las redes sociales, y se fueron replicando, con el mencionado hashtag o con #YoNoComproLaSerenísima. Tal fue la magnitud del descontento de los consumidores que el nombre de la marca se volvió tendencia en la red social del pajarito.
“Este es el primer paso para demostrar nuestro descontento. Vamos a demostrarles que los consumidores unidos podemos defender nuestros derechos, nuestros salarios y nuestros bolsillos frente a las empresas que se aprovechan de las crisis económicas para ganarle al país".