7 de abril de 2022
La fiscal Noelia Riccardi, de la Unidad de Delitos Contra la Integridad Sexual, acusó a Gregorio Urraco de abuso con acceso carnal y privación ilegítima de la libertad. El hombre de 57 años secuestró y violó durante dos días a una joven que conoció en el boliche La Cautiva del barrio Esquinas de la ciudad santafesina de Rosario. El martes por la tarde, Urraco enfrentó su audiencia imputativa en el Centro de Justicia Penal de Rosario.

Mientras aún se esperan resultados de análisis biológicos, se reveló que no se detectaron lesiones físicas en la víctima compatibles con una violación. La prueba principal es el testimonio de la víctima y el de su entorno. Precisamente, fue la hermana de la víctima quien realizó la denuncia policial para que la encontraran. Según las hipótesis que se manejan, se estima que el acusado, luego de dejar el boliche con la mujer, le puso droga en la cerveza. La víctima no tiene recuerdos de lo que ocurrió: aseguró haber estado dos días retenida contra su voluntad ante la Policía de Santa Fe.
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Por su parte, en la audiencia, la Fiscalía solicitó 20 días de prisión preventiva a la espera de resultados de hisopados y otras pericias al respecto. Pero, Urraco quedó libre pero aún sujeto a la investigación. El juez de primera instancia, Florentino Malaponte, decidió no otorgarle la prisión preventiva al acusado, dado que las pruebas para retenerlo no fueron suficientes y la defensa planteó una coartada sólida.
Asimismo, Urraco aportó testimonios de terceros que sugieren que durante los dos días que la víctima estuvo retenida contra su voluntad, el acusado y ella realizaron actividades a la vista de terceros, lejos de cualquier noción de una privación ilegítima de la libertad.

Según la fiscal Riccardi, “la víctima y el sospechoso se conocieron en La Cautiva el viernes pasado por la noche. Allí, ella, que fue al lugar con una pareja de amigos, se sacó una foto con Urraco, tomada por el fotógrafo del local. Ella se la entregó a la pareja amiga con la que había ido y les dijo: ‘Cualquier cosa, estoy con éste’. Ese textual se desprende de la denuncia que radicó al día siguiente la hermana de la víctima. Luego, el sospechoso llevó a la joven y a su pareja amiga en su auto. A la pareja la dejó en su casa y a la joven la llevó a su propia vivienda, en la localidad vecina de Roldán. En el camino, según el relato de la víctima, Urraco frenó a comprar dos cervezas en un quiosco que llevó al auto ya abiertas. De allí en adelante la víctima no recuerda nada más nada hasta el día siguiente, cuando se levantó”.
La joven se queda sola en la casa en un momento, y logra conectar su teléfono y alertar a una amiga. Inmediatamente, sospechó que el acusado había intervenido su teléfono. Le fue imposible enviar su ubicación en tiempo real. En tanto, otra fuente del expediente asegura que “la mujer está filmada el día domingo en una estación de servicio bajándose del auto del hombre. La defensa le dio esa filmación a la Fiscalía. Se la ve bajar, del auto, caminar. Y el playero de la estación declaró que incluso fue hasta el baño. Había muchas personas, según la filmación”.
Mientras sigue sujeto a la investigación, Urraco deberá firmar a diario en una comisaría de la zona y tiene prohibido acercarse a la víctima.