8 de abril de 2022
El ex embajador en Israel y ex gobernador de Entre Ríos, Sergio Urribarri, fue condenado a ocho años de prisión efectiva e inhabilitación perpetua por los delitos de negociación incompatible con la función pública.

Luego de conocerse el fallo, Alberto Fernández le aceptó a Urribarri la renuncia como embajador argentino en Israel.
El Ministerio Público Fiscal había solicitado que se lo sancione a 12 años de prisión y se lo inhabilite a ejercer cargos públicos de por vida. En tanto, la Justicia sentenció que Urribarri giró contrataciones de publicidad del Estado provincial para fines particulares.
Una de las situaciones más evidentes fue la de favorecer a su cuñado, Juan Pablo Aguilera quien operaba, con testaferros y de cartelización para quedarse con los fondos de la publicidad en vía pública. Aguilera recibió una pena de seis años y seis meses.

Luego de conocer la sentencia, Urribari declaró: “El fallo de primera instancia de hoy demuestra que para el tribunal el Estado de Derecho es una entelequia. Estoy seguro de que es solo cuestión de tiempo y de jueces que fallen con objetividad para demostrar de forma contundente la inocencia en las próximas instancias de apelación. Jamás vamos a renunciar a la verdad. Estamos ante una nueva entrega de arbitrariedades y atropellos, que no es sino la lógica a la que hemos estado sometidos en estos seis años. Seguimos soportando el ensañamiento y las injusticias”.
Además, el imputado concluyó: “Ninguna, de las pruebas ofrecidas por cada una de las defensas fueron tenidas en cuenta. La propia fiscalía en su alegato de clausura reconoció que no tenían pruebas ni testigos y el tribunal hizo caso omiso. En una conducta prácticamente corporativa, el fallo termina siendo el relato de fiscalía construido en base a creencias y prejuicios”.