12 de abril de 2022
Se trata de una mujer que llegó procedente de los Estados Unidos. Estuvo aislada en un alojamiento designado por las autoridades hasta que cumplió la correspondiente cuarentena.

El país del sol naciente fue eco de noticia cuando se detectó el primer caso de Ómicron XE, una variante del COVID-19 en una mujer asintomática que aterrizó en el Aeropuerto Internacional de Narita, Tokio. Según informes de su Ministerio de Salud, ocurrió el pasado 26 de marzo.
Las autoridades informaron que la mujer había recibido dos dosis de la vacuna desarrollada por Pfizer, no presentó ningún síntoma y embarcó con el test negativo obligatorio para entrar en el país nipón. La sorpresa llegó cuando su prueba realizada en el aeropuerto arrojó un resultado positivo por lo que debió cumplir con el aislamiento en un alojamiento.
El Instituto Nacional de Enfermedades llevó a cabo un análisis y concluyó que las muestras de la paciente correspondían a la variante Ómicron XE, una combinación de la cepa original BA.1 y la subvariante BA.2 que se produce cuando alguien contrae ambas a la vez. Esta variante se había detectado por primera vez en el Reino Unido el pasado mes de enero. Para inicios de abril ya habían encontrado unos 1.100 casos en todo el país, menos del 1% de las infecciones totales del territorio.

“Es necesario recopilar más información para determinar sus características de propagación y la gravedad de la enfermedad. Vigilaremos de cerca el movimiento de esta mutación y haremos test mientras atendemos a la información científica que sale y observamos la situación en otros países”, dijo Hirozaku Matsuno, vocero del gobierno japonés.
Por último, informó que: "el archipiélago asiático se encuentra actualmente en un período de transición a la normalidad tras el levantamiento de las medidas contra el COVID a mediados de marzo" y "se sigue de cerca la reducción de los casos positivos, que por el momento se ha estancado".