18 de abril de 2022
Este lunes, el titular de la Corte Suprema, Horacio Rosatti, asumirá al frente del Consejo de la Magistratura, movimiento que el Gobierno busca evitar y que Cristina Fernández de Kirchner cuestionó duramente.

En concreto, a partir de este lunes 18/04 entra en vigencia el fallo mediante el cual la Corte ordenó que haya una nueva composición del Consejo de la Magistratura, sin embargo aún no asumieron los siete integrantes restantes para que el cuerpo pase de 13 a 20 miembros.
El 16 de diciembre de 2021, el máximo tribunal declaró la inconstitucionalidad de la integración de los 13 miembros del órgano encargado de la selección y acusación de jueces y de la administración del Poder Judicial. Se trata de una iniciativa del año 2006 redactada con la lógica política de Cristina Kirchner.
La Corte Suprema declaró la inconstitucionalidad de la norma porque no respeta el equilibro que manda la Constitución Nacional entre los representantes de la política y de los técnicos y dio un plazo de 120 días corridos para que el Congreso dicte una nueva ley que regule el organismo.
Así las cosas, al no haberse sancionado una nueva norma, el Consejo debe volver a su anterior composición de 20 miembros y ser presidido por el titular del máximo tribunal.
Más allá de las objeciones al fallo de la Corte, el Consejo de la Magistratura es clave para mantener la influencia en la selección de los jueces. En parte, atendiendo las causas judiciales que enfrenta no solo la Vicepresidenta, sino también muchos de sus exfuncionarios y su familia.
Hoy el Consejo de la Magistratura cuenta con 13 miembros: tres diputados, tres senadores, tres representantes de los jueces, dos los abogados, un académico y un representante del Ejecutivo.
Pero a partir de este lunes, debe volver a su vieja composición de 20 miembros y, tal como sucedió hasta 2006, la presidencia quedaría en manos del titular de la Corte Suprema, en este caso de Horacio Rosatti, según un fallo del propio máximo tribunal, al que cuestiona Cristina Kirchner.
Para cumplir con la nueva composición, los jueces y los abogados ya nombraron a sus representantes. Juntos por el Cambio obtuvo un representante más que el Frente de Todos. Y el Senado y Diputados deberían nombrar a los delegados de la segunda minoría: uno por el PRO y otro por la UCR.
Con esta nueva composición quedaría en jaque el poder del kirchnerismo en el organismo y, por eso, la estrategia es hacer que quede paralizado y no pueda funcionar sin los dos representantes parlamentarios. Cristina Kirchner cuenta con Massa como aliado para lograrlo.