16 de junio de 2022
La empresa expresó que se debió a problemas de liquidez por la alta inflación, las trabas en la cadena mundial de suministros y las obligaciones con sus acreedores.

Hablamos de la compañía Revlon, que según la cadena CNBC, tenía desde finales de marzo una deuda a largo plazo de 3.310 millones de dólares. Por otro lado, su capitalización de mercado era de 123 millones de dólares al cierre de la bolsa de Wall Street del día de ayer.
Unas horas antes de que abra el mercado bursátil, la compañía paralizó las operaciones sobre sus acciones, que caían un 4,44% en su última cotización. Debido a esto, se anunció en un comunicado que se acoge voluntariamente al capítulo 11 del Tribunal de Bancarrotas del Distrito Sur de Nueva York.
Revlon, fundada en 1932, es una de las más importantes del campo del maquillaje y la cosmética. Presente en 150 países, y nucleando a unas 6.000 personas, la declaración de bancarrota permitiría a la empresa la continuidad de todas sus operaciones. Esto será vital para tratar de "reorganizar su estructura de capital y mejorar sus perspectivas a largo plazo".
Todavía falta la decisión de la corte de bancarrota. Si el organismo aprueba la declaración, Revlon espera recibir una financiación de 575 millones como deudor en posesión ("DIP"), lo que le va a permitir apoyar sus operaciones corrientes, ya que, según mantiene, todavía goza de "un fuerte apoyo de los acreedores" de la compañía.
Debra Perelman, CEO de la empresa, pensó en la gente involucrada con la marca, por lo que en el comunicado que mandó la compañía, aclaró que se compromete a que su reestructuración sea "lo más fluida posible para nuestros accionistas, trabajadores, clientes y vendedores".