17 de junio de 2022
Mariel Verna Batalla tiene 49 años y es instrumentadora quirúrgica. Vive en el barrio Nueva Bahía Blanca, a unas 40 cuadras del centro de la ciudad bonaerense. El lunes pasado, su padre, Domingo Faustino Verna de 77 años, asesinó a tiros a su único hijo Brian Alexis Verna Batalla de 29 años, en el acceso a la casa ubicada en Juan Carlos Cobián y Sócrates. Fueron cinco disparos los que lanzó el abuelo al nieto luego de que éste último atacara la puerta de su casa a patadas.

De acuerdo con las imágenes difundidas que quedaron grabadas a través de la cámara de seguridad, previo al suceso sangriento, Brian había atacado a golpes en la cabeza y en el cuerpo a su abuelo. Tras la balacera, Brian tambalea y se cae.
El pasado miércoles, luego de negarse a declarar por consejo de su abogado defensor, Verna fue dejado en libertad por su edad y la pena quedó en expectativa. En tanto, en la fiscalía de Homicidios continúa imputado por el crimen y estudian la prueba recogida y ordenada para determinar si pudo haber actuado en legítima defensa o en un exceso de ella.
“Mi situación es de incertidumbre sobre cómo continúa esto. Al mismo tiempo, siento tranquilidad porque mi hijo está descansando de su cabecita. Por la enfermedad mental que le provocaron”, le contó Mariel a Clarín. Además, aseguró que Brian vivía con sus abuelos cuando se mudó de su casa. También contó que la relación con ellos empeoró cuando “dejaron de darle la medicación que necesitaba tomar. Lo hicieron cuando yo se los dejaba cuando tenía guardia”.
Mariel comentó que su hijo padecía un trastorno de la personalidad e hiperactividad desde chico, motivo por el cual desde los 6 años se atendía en Buenos Aires. “Tengo el diagnóstico del médico que lo atendió, donde requería un tratamiento psicológico y medicación”, añadió.

Brian se fue a vivir con sus abuelos cerca del centro neuropsiquiátrico del Hospital Provincial Doctor José Penna: “Estuvo como tres años viviendo con ellos y yo no supe nada de él, porque le crearon un odio hacia mí”. Mariel definió al tiempo que su hijo vivió con los abuelos como “un ambiente de humillación y discriminación que le afectó a la salud y lo que lo llevó a volverse a vivir conmigo”.
“Ellos creyeron que lo iban a educar bajo las órdenes, indicaciones y un garrotazo y esa no era la forma, menos a una persona con los trastornos que tenía”, agregó. Verna es un militar retirado y era conocido en el barrio por su actividad como fomentista. Mariel contó que su padre “siempre fue muy manipulador, de querer imponer todo”. Y agregó que su hijo había conseguido un trabajo en el área de Espacios Verdes del municipio, pero tuvo que dejarlo porque su abuelo se interponía entre él y su jefe y le ordenaba lo que tenía que hacer.
En la capilla en la que lo velaron, la mujer se enteró de que su hijo, que cursaba el último año de secundario en una escuela para adultos, estaba a punto de conseguir otro trabajo. “El padre de la novia me dijo que hoy, jueves, tenía una entrevista con el gerente para que ya comenzara a trabajar. Y quedó todo en la nada. La relación entre los dos era pésima y mi hijo trataba que no quedarse nunca solo con él. Le decía a la novia que lo acompañara desde el trabajo a la casa. La novia sabe muchas más cosas sobre eso”.
Para Mariel todo fue premeditado por Domingo. “Sé que le dijo ‘andate, Marta’, a mi madre, antes de dispararle. Me podía haber costado la vida también a mí, por la saña que hubo. Nadie me lo cuenta. Yo lo viví, como si fuera una película, con la saña que le tiró los tiros”.