29 de julio de 2022
En su visita a Canadá, el Papa Bergoglio afirmó: “Pido perdón por el mal que tantos cristianos cometieron” en una clara referencia a las poblaciones indígenas de ese país.

El Papa Bergoglio estuvo junto a los representantes de las comunidades originarias del país, las Primeras Naciones, los Métis y los Inuit. Gracias a las palabras que recoge el nuevo ejemplar del L´Osservatore Romano, se pudo conocer que el Sumo Pontifice manifestó: “Llegó hasta sus tierras nativas para decirles personalmente que estoy dolido, para implorar a Dios el perdón, la sanación y la reconciliación, para manifestarles mi cercanía, para rezar con ustedes y por ustedes”.
En esa línea, agregó: “Hoy estoy aquí, en esta tierra que, junto a una memoria antigua, custodia las cicatrices de heridas todavía abiertas. Me encuentro entre ustedes porque el primer paso de esta peregrinación penitencial es el de renovar mi pedido de perdón y decirles, de todo corazón, que estoy profundamente dolido: pido perdón por la manera en la que, lamentablemente, muchos cristianos adoptaron la mentalidad colonialista de las potencias que oprimieron a los pueblos indígenas”.
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Por otra parte, Bergoglio fue tajante con sus declaraciones y reveló: "Estoy dolido. Pido perdón, en particular, por el modo en el que muchos miembros de la Iglesia y de las comunidades religiosas cooperaron, también por medio de la indiferencia, en esos proyectos de destrucción cultural y asimilación forzada de los gobiernos de la época, que finalizaron en el sistema de las escuelas residenciales”.
Asimismo, el argentino detalló: “En esta primera etapa quise hacer espacio a la memoria. Hoy estoy aquí para recordar el pasado, para llorar con ustedes, para mirar la tierra en silencio, para rezar junto a las tumbas. Dejemos que el silencio nos ayude a todos a interiorizar el dolor. Silencio y oración”.

En la “iglesia del Sagrado Corazón de los Primeros pueblos” en Edmonton, el Papa se reunió el lunes, 25 de julio, con los representantes de las poblaciones indígenas.
Por último, el Papa Francisco concluyó: “Me duele pensar que algunos católicos hayan contribuido a las políticas de asimilación y desvinculación que transmitían un sentido de inferioridad, sustrayendo a comunidades y personas sus identidades culturales y espirituales, cortando sus raíces y alimentando actitudes prejuiciosas y discriminatorias, y que eso también se haya hecho en nombre de una educación que se suponía cristiana”.