15 de agosto de 2022
Al flamante ministro de Economía, Sergio Massa, se le aceleran los tiempos para tranquilizar a los mercados, contener la inflación, y para el desafío que implica ajustar las cuentas fiscales para cumplir con el objetivo de un déficit primario del 2,5% pactado con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Motivo por el cual, el ministro anunció un tope al gasto para los ministerios, el congelamiento de las contrataciones de personal en el Estado y una mayor quita de subsidios a las tarifas de luz, agua y gas, cuyos detalles se difundirán en los próximos días.

Sergio Massa explicó que el nuevo esquema de segmentación de tarifas, con topes a los subsidios estatales, permitirá no solo incentivar el ahorro de los usuarios, sino también que el Estado deje de gastar $500.000 millones al año. Pero, los economistas sostienen que el recorte no será suficiente y se preguntan qué partidas estarán bajo la lupa para llegar a la meta de rojo primario acordada con el Fondo.
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Los analistas coinciden en que la alta inflación permitirá por un lado licuar en parte los gastos en términos nominales, aunque reforzará los reclamos por compensaciones para los sectores más golpeados por la escalada de precios. Por lo que Sergio Massa tendrá que hacer más equilibrio en los meses venideros.
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Según la consultora Equilibria, alcanzar el déficit primario de 2,5% del PBI requiere un ajuste de 0,9% si los ingresos al Estado se mantienen como en los últimos 12 meses. En su último informe, la previsión apunta a que el ritmo de ingresos decaiga en el segundo tramo de 2022, por lo que el esfuerzo se ubica en torno al 1,6% del PBI. Desde la mencionada consultora estiman que la poda en los subsidios, total, pero de manera gradual para 4 millones de hogares de ingresos altos, y parcial y gradual para algunos usuarios de segmentos medios, puede implicar una baja en el gasto en torno a 0,2% del PBI.

Sobre el mismo diagnóstico coinciden en la consultora Ecolatina, ya que consideran que el margen para desvíos expansivos es más acotado que antes. No solo para cumplir con la meta con el FMI sino por la decisión de no solicitar adelantos transitorios al BCRA en lo que resta del año. Al mismo tiempo, las erogaciones también deberían sufrir un recorte real en su comparación semestral. Se trata de un ajuste fiscal casi inédito en los últimos 30 años. Solo en 2001 y 2002 el gasto primario del segundo semestre fue inferior al del primer semestre en términos reales.
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Otra parte del esfuerzo fiscal pasará por un recorte en las transferencias no automáticas a las provincias. En ese marco, refuerzan el guiño del Congreso al nuevo consenso fiscal que le permite a los gobernadores sumar impuestos.
Además, desde Ecolatina indican que Sergio Massa debe mantener acotadas las erogaciones operativas del Estado con un control sobre los gastos accionales, en una “estrategia estaría en línea con la ratificación del techo presupuestado para el gasto en cada uno de los ministerios”. Además de las transferencias a las provincias, los ejes a tener bajo control son: bienes y servicios destinados al funcionamiento operativo, gastos corrientes, gastos de capital (probablemente termine en los mismos niveles que 2021 en términos del PBI).