25 de agosto de 2022

. Pese al apoyo al Gobierno, Massa aplicó un drástico recorte a la caja de la CGT


Se le informó a los gremios que girará a las prestadoras sindicales solo $ 1.500 millones hasta fin de año, lo que implica un recorte de más de $ 10.000 millones.





Gobierno CGT
La conducción de la CGT está en discordia luego del recorte que realizó el Gobierno para el área de sindicatos.




Tras pasada una semana después de la masiva marcha de la CGT, el Gobierno dispuso un millonario recorte de los fondos destinados a las obras sociales que administran los sindicatos para cumplir con la meta del déficit acordada con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Así lo constató el ministro de Economía, Sergio Massa.





Según le comunicaron a la central obrera, el Estado le daría apenas 1.500 millones de pesos hasta fin de año al sistema de obras sociales. Y solo las prestaciones por discapacidad, en los rubros de educación y transporte, equivalen a unos 10.000 millones de pesos por mes. Aún sin los recortes, el déficit financiero de las obras sociales alcanzaría en diciembre unos 50.000 millones de pesos.





"De esta forma se quiebra el sistema de obras sociales", le advirtieron a Massa desde la CGT. El clima en la central obrera llevó a 10 dirigentes sindicales a reunirse este miércoles en el Sindicato de Gastronómicos. Del encuentro participaron el dueño de casa, Luis Barrionuevo; el cotitular Carlos Acuña (estaciones de servicio) y Armando Cavalieri (Comercio). Allí algunos hablaron de realizar medidas en caso de que la situación no se resuelva e incluso algunos podrían dejar la CGT.





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Del encuentro en Gastronómicos participaron también Roberto Fernández (UTA); Omar Maturano (La Fraternidad); y Daniel Vila (Carga y Descarga), tres de los dirigentes de la Unión General de Asociaciones de Trabajadores del Transporte (UGATT), creada para oponerse a la Confederación de Trabajadores del Transporte (CATT), que domina el moyanismo en alianza con otros sectores.





En otro aspecto de la reunión, trascendió que se amenazó con "armar otra CGT". Hasta se habló de crear una agrupación distinta, el Movimiento Sindical Peronista, para nuclear a otros grupos disidentes y presentarse en sociedad durante un acto el 1° de septiembre próximo.





Pablo Moyano está en la mira de esos dirigentes. Le reprochan haber armado un acto paralelo para dar un discurso en forma autónoma poco antes de que comience la marcha del 17 de agosto y haber "jugado para sí mismo y haber dejados solos a sus colegas" en la votación del lunes pasado en el Consejo del Salario, que decidió subir un 7% el sueldo mínimo desde septiembre.


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