27 de agosto de 2022
Luego de romper el vallado policial, los efectivos de la Ciudad de Buenos Aires comenzaron a reprimir con hidrantes y gas lacrimógenos a los manifestantes.
Este sábado, las calles aledañas al edificio donde vive Cristina Fernández de Kirchner amanecieron valladas. Las barreras de contención fueron puestas por la policía de la Ciudad de Buenos Aires. Esto generó una fuerte molestia en los seguidores Kirchneristas que decidieron movilizarse directamente hacia el barrio porteño de Recoleta. Luego de varias manifestaciones y cantos, sucedió lo que se esperaba, las vallas cayeron y sucedieron los primeros cruces con la policía.
Los móviles de C5N captaron el momento en el que varios manifestantes, bajo las órdenes de Juan Grabois, empezaron a tirar el vallado. Del otro lado del mismo se encontraba un "cordón" de policías y a medida que la tensión aumentó, las vallas cayeron sobre los efectivos.
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Quienes asistieron comenzaron a avanzar hacia la casa de Cristina y la Policía inició acciones de dispersión con carros hidrantes. Además, se utilizaron gases lacrimógenos. "Era totalmente evitable esta situación", comentó Grabois en diálogo con C5N.
A través de una carta publicada en sus redes sociales, la vicepresidenta cuestionó las maniobras del Jefe de Gobierno Porteño: “Prohibir las manifestaciones de amor y de apoyo absolutamente pacificas y alegres, que tienen lugar ante la ya inocultable persecución del partido judicial”.
“La lógica del señor Larreta es la misma lógica del partido judicial. Para los macristas: cuidado y protección. Para los peronistas: vallas, infantería de la Policía de la ciudad y hasta palos, gas lacrimógeno y gas pimienta como la noche del lunes. Lo dicho ese día por la noche: nunca fueron ni serán democráticos”, escribió.