23 de septiembre de 2022
El ex gobernador de Tucumán fue acusado en nueve hechos contra su sobrina, una joven que trabajaba como su asistente.

El Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N°35 de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires elevó a juicio oral la causa en la que el ex gobernador de Tucumán, José Alperovich, está acusado de abuso sexual contra su sobrina, que trabajaba como su asistente. La denuncia tomó lugar en el 2019 y los hechos se habrían producido en Tucumán y en un departamento de Puerto Madero.
Ahora la causa quedó en manos del Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional Nº29 a cargo del fiscal Sandro Abraldes. Inicialmente, en la investigación intervinieron la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional N°10 de la Capital Federal, interinamente a cargo del fiscal Santiago Vismara; y la Unidad Fiscal Especializada de Violencia contra las Mujeres (UFEM), presidida por Mariela Labozzetta.
En mayo del presente año, los representantes del Ministerio Público Fiscal le dejaron a Alperovich la tarea de responder por tres hechos de abuso sexual -dos de ellos cometidos en tentativa- y seis sucesos de violencia sexual agravada por haber sido con acceso carnal. "En todos los casos, mediando para su comisión intimidación, abuso de una relación de dependencia, de poder y de autoridad", precisaron.
"Quedó comprobado cómo el imputado utilizando su fuerza física, ejerciendo abuso intimidatorio de poder y violencia de género, reducía bajo su dominio a la víctima, y la ponía como un mero objeto de satisfacción sexual, de cosificación, sometiéndola de forma violenta, ultrajante y degradante, haciéndolo por el transcurso de un poco más de tres meses", detallaron los fiscales, que a su vez, aseguraron que los primeros abusos ocurrieron a mediados de diciembre de 2017 y siguieron hasta diciembre de 2018.
"Los métodos para obtener el control de la víctima consisten en infligir el trauma psicológico de forma sistemática y repetitiva. Son técnicas de debilitamiento y desconexión. Estos métodos están pensados para causar terror e indefensión y destruir el sentido del yo de la víctima en relación con los demás. El efecto de esta técnica es convencer a la víctima de que el abusador es omnipotente, que resistirse es inútil y que su vida depende de que se gane indulgencia a través de la sumisión absoluta", cerraron los fiscales.