26 de septiembre de 2022

La entidad bancaria BBVA no sólo deberá anular el crédito personal pre aprobado que le concedió a una cliente a la que desconocidos le robaron sus datos cuando la mujer creyó estar comunicándose con el banco, sino que la indemnizará con 290 mil pesos más intereses por daño moral y punitivo. Además, deberán abstenerse de informar a la mujer (mencionada solo como MLF) al Banco Central, de modo que no aparezca en el registro de deudores “Veraz” como consecuencia del engaño del que fue víctima.
La cliente, vecina de la localidad bonaerense de San Martín, explicó que en plena pandemia de coronavirus, y en medio del encierro generalizado, sin atención personal en los bancos, el domingo 19 de agosto de 2020 a las 19 horas, delincuentes informáticos lograron engañarla, cuando ella pensaba que estaba comunicada con el BBVA, sustraerle los datos personales e ingresar en el home banking como si fueran ella.

Los estafadores, ya en poder de los datos de la mujer, solicitaron un crédito personal "a un solo click" de 226 mil pesos, pagaderos en 60 cuotas que se debitarían de su caja de ahorros, los que inmediatamente, sin verificación alguna del banco, fueron transferidos a la cuenta de un tercero. La mujer recibió un mensaje en su celular donde se le informaba que se le había concedido el préstamo y entró en pánico.

A partir de ese instante, la víctima ya no pudo ingresar en el home banking puestos que los delincuentes le cambiaron la clave. Toda la maniobra duró menos de 10 minutos. Desesperada, se presentó en la sucursal más cercana donde no la atendieron porque no había sacado turno previamente, pese a explicar que se trataba de una emergencia y que había sido estafada. No tuvo más remedio que regresar a su casa, pedir un turno y volver al banco al día siguiente.
Explicó lo sucedido a su oficial de cuenta, radicó la denuncia e intercambió con él ocho correos electrónicos en menos de dos meses, sin recibir más que evasivas. El Banco Francés se negó también a informar cuál fue la cuenta a la que se transfirieron los fondos desde la caja de ahorros de la mujer.
Finalmente, remitió una carta documento al banco en el que lo responsabilizaba por liberar el dinero sin el menor control, por discriminarla, considerando que un reconocido periodista deportivo sufrió un episodio idéntico pero a él se lo resolvieron de inmediato, e intimando a no sufrir el descuento de las cuotas de un crédito que no había pedido.
A su vez, el Banco Francés respondió que solo ella era responsable de divulgar sus claves, o no prestar la suficiente atención, con lo cual la culpaba por la estafa padecida. Por aquel entonces, la víctima trabajaba como telemarketer y cobraba menos de dos salarios mínimos, vitales y móviles de esa fecha, una cifra a todas luces insuficiente para solventar las cuotas del crédito que pidieron en su nombre.
Cabe destacar que durante el caso (ocurrido en agosto de 2020), la entidad era presidida por María Isabel Lartitegui; Jorge Luna como vicepresidente 1° (actualmente en el cargo), Alfredo Triguero como vicepresidente 2°; y los directores titulares: Juan Ballesteros Castellano, Oscar Castro, Gabriel Milstein, Adriana Fernández de Melero (actualmente en el cargo).

El BBVA alegó siempre que no incumplió ninguna regla del BCRA, que advirtió a sus clientes que nunca ingresaran sus datos personales o claves ante un mail o una llamada telefónica y que MLF "hizo todo lo contrario". Abundó en detalles sobre sus medidas de seguridad, pero si el cliente "las viola groseramente al otorgar sus claves en forma telefónica a un tercero, ya no es responsabilidad del banco".
La jueza comercial Virginia Villarroel destacó que existe un informe del Banco Central del que se desprenden obligaciones mínimas de identificación y autenticación del cliente para acceder al canal electrónico. Por ejemplo solicitar la confirmación o revalidar la instrucción del cliente a través de un token, o preguntas secretas.

"Estas obligaciones aparecen incumplidas. Adviértase que se trataba de un cliente titular de una caja de ahorro que percibía una remuneración de alrededor de 23000 pesos, al que se le otorgó de forma inmediata un crédito cuya primera cuota era mayor a su sueldo", consignó la magistrada.
Nunca antes MLF había solicitado un préstamo. Villarroel entendió que los créditos "a un solo click" han aumentado "innecesariamente un riesgo que no tiene por qué trasladarse al consumidor”. Y agregó: "A ello se agrega la ausencia de canales adecuados para denunciar el fraude…. Ella debió aguardar el horario bancario del día siguiente, pidiendo turno, pese a lo urgente que era el reclamo".
La jueza evaluó en 120 mil pesos más intereses desde el momento de la estafa el daño moral de MLF. Su angustia y padecimientos se reflejan en el informe psicológico que alude a "llanto, preocupación por el dinero, miedo a figurar en el Veraz, inestabilidad emocional a partir del hecho".

El daño punitivo, la multa civil, fue de 170 mil pesos más intereses porque las circunstancias de este caso "reflejan un obrar notoriamente negligente (del Banco Francés) y un grave menosprecio por los derechos económicos del consumidor al no dar una respuesta adecuada, configurándose, además, el largo e infructuoso peregrinar al que fue sometida" la mujer.
Por último, Villarroel resolvió ordenarle al BBVA que anulara el crédito en cuestión y que se abstuviera de denunciarla ante el BCRA por la falta de pago de las cuotas.