7 de noviembre de 2022

. Exclusivo: condenan a cuatro años de cárcel a un intendente cordobés por ordenar matar más de 200 perros callejeros


La justicia cordobesa dispuso la condena de cumplimiento efectivo del ex jefe comunal de Deán Funes, contador Germán Darío Facchín, por haber ordenado hace nueve años la muerte “de manera cruel" de 211 animales, mayoritariamente perros callejeros, pero también otros que tenían dueño, así como aves y gatos. La imputación para él y un grupo de funcionarios locales fue la de “daños" e infracción a la Ley Sarmiento, que castiga los maltratos contra los animales. Los otros imputados recibieron penas de cumplimiento en suspenso, pero Facchín -tiene antecedentes penales-, si la condena queda firme, irá preso.





perros callejeros
Germán Darío Facchin, condenado a cuatro años de cárcel.




El 27 de abril de 2013, Sergio Maravilla Martínez defendía el título ante el inglés Martín Murray, en un José Amalfitani (estadio de Vélez) repleto. Sin embargo, en Córdoba no fue un día más. Cuando todos estaban en sus casas viendo la pelea, un grupo de funcionarios municipales de Dean Funes distribuyeron por las calles albóndigas de carne que contenían “un producto químico tóxico, insecticida de color blanco denominado metomil", cuyo empleo está prohibido precisamente porque puede resultar letal.





Aparentemente, la sobrepoblación de gatos y perros en Deán Funes habría sido el motivo de la matanza. Según el censo de 2011, 12624 perros y 3359 gatos deambulaban o tenían un dueño responsable en la ciudad. Esa noche de abril muchos animales callejeros fueron encontrados muertos tras ser atraídos por la carne mezclada con veneno. Otros fueron hallados por sus horrorizados propietarios en los patios de sus casas.





Una de ellas fue quien denunció los hechos e inició la causa. Los camaristas Eugenio Pérez Moreno, Marcelo Jaime y Juan Manuel Ugarte destacaron en su extenso fallo que los testigos recordaron haber visto la camioneta blanca de la comuna con algunos inspectores a bordo y que, por donde pasaba, los animales morían.





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Los vecinos responsabilizaron unánime e inmediatamente a la municipalidad, al extremo que los domicilios de los sindicados fueron “escrachados" y apedreados. Comenzó a llamárselos “mataperros" y, ante la presión, se llevó adelante un sumario administrativo que no resolvió nada en absoluto. Germán Darío Facchín, intendente en ese momento, tuvo que irse de Deán Funes por la furia de la población, no sin antes haber conseguido pasar a planta permanente a los empleados señalados como responsables de haber dejado caer los cebos envenenados.













La sobrepoblación de perros había llegado a ser un auténtico problema en el municipio, ya que las jaurías sin dueño causaban temor a los vecinos, pero no hubo nunca recursos para castrar a los animales. Lejos de eso, las proteccionistas que declararon en el juicio aludieron a malos tratos y “aberraciones" contra los callejeros alojados en la perrera de la ciudad. Otra matanza de animales, aseguraron, había tenido lugar en febrero de ese mismo año.





Los jueces estimaron que todos los llevados a juicio actuaron conscientemente, sabiendo lo que hacían y por qué. Así mismo, Facchín fue considerado como instigador de la matanza, en tanto que sus subalternos fueron calificados como coautores. Mientras que los jueces señalaron que los animales sufren por dolor y disfrutan por placer, por lo que se los denomina “seres sintientes".









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"La grandeza de una nación y su progreso moral puede ser juzgada por la forma en que sus animales son tratados"





Los animales víctimas de los hechos traídos a proceso sufrieron al morir, sufrieron de una manera cruenta, retorciéndose de dolor, con convulsiones, despidiendo excreciones… sólo se puede ser cruel con un ser que tiene capacidad de sufrimiento, que siente y experimenta dolor", dijeron.





Ya no podemos hacer nada por los 211 animales que murieron de una manera cruel, salvo – lo que no es poco- hacer justicia, esperando que este fallo sirva no sólo como consuelo de aquellos que perdieron a su mascota sino para reavivar la vigencia de la norma penal como pauta del comportamiento social. Como dijo Mahatma Gandhi: la grandeza de una nación y su progreso moral puede ser juzgada por la forma en que sus animales son tratados"", concluyeron los jueces.


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