29 de noviembre de 2022
La justicia penal condenó al hombre a 10 años de prisión por abuso sexual gravemente ultrajante, calificado por haber sido en perjuicio de su propia hija, a la que además amenazó para que no se lo dijera a nadie.Asimismo, hay otras herramientas que los jueces pueden poner en manos de las víctimas para ayudarlas a reconstruir sus vidas, para restablecer el equilibrio destruido por el delito cometido, para compensarlas por el sufrimiento padecido, aunque se trate de dolores que no pueden mitigarse con dinero. Se trata de las indemnizaciones.
La justicia civil de primera instancia calculó en 4.500.000 pesos el resarcimiento por ese rubro en beneficio de la víctima, que hoy ya tiene 19 años, basándose sobre los informes que establecían que su terrible experiencia le había ocasionado una incapacidad parcial y permanente de alrededor del 20%. La joven presenta “un trastorno adaptativo con estado de ánimo depresivo crónico”. Los síntomas son típicos de la vivencia del abuso sexual y se presentan en aislamiento, ansiedad social, trastornos de la alimentación, pesadillas, bloque emocional, introversión y vulnerabilidad en las relaciones humanas.
En tanto, los camaristas Maximiliano Caia y Gabriel Rolleri, integrantes de la Sala D del fuero, recordaron que el objetivo de la indemnización es colocar a la víctima, a expensas del responsable, en la misma o parecida situación patrimonial que hubiese tenido de no mediar el delito. Frente a las secuelas del ultraje y la necesidad de un extenso y costoso tratamiento psicoterapéutico, determinaron elevar la indemnización por ese concepto a $5.500.000.
De acuerdo con lo que se lee en el fallo, pese a que la niña fue la víctima principal sobre la que se cebó su padre, no fue la única: “El impacto familiar que devino del abuso sexual padecido por, su hija, su resguardo cauteloso en las relaciones personales y una incapacidad estimada en 10%”, llevaron a los jueces a elevar el resarcimiento por daño psicológico de la madre de 1.300.000 a 2 millones de pesos.

Es difícil establecer qué se entiende por daño moral, pero en este caso los camaristas lo describieron como “la lesión en los sentimientos, las afecciones legítimas y cuya evaluación es tarea delicada pues no se puede pretender dar un equivalente y reponer las cosas a su estado anterior. Lamentablemente el dinero no cumple una función valorativa exacta, el dolor no puede medirse o tasarse”.
“Este conjunto de sinsabores, angustias, pesares y sufrimientos” de los que habla el fallo es particularmente evidente en este expediente atroz, en el que un padre abusó de su hija de 8 años y arruinó también la vida de quien era su esposa. Respecto a la menor, “no resulta sencillo determinar la cuantía indemnizatoria de un reclamo de estas características, debido a las horrorosas circunstancias traumáticas que (la) llevaron en abril de 2013 y con sólo 10 años de edad a revelarle a su madre los hechos aberrantes a los que era sometida por su padre”.
Por tal motivo, elevaron el monto resarcitorio de 7 a 10 millones de pesos.
Por su parte, la jueza de primera instancia había rechazado el pedido de la madre por este concepto por no ser “damnificada directa”. Sin embargo, los camaristas echaron mano a la idea de los delitos pluriofensivos, los que afectan a los intereses morales de todo un grupo humano.
Una vez que supo lo que venía sucediendo a su hija, “sus penurias, sus sueños tronchados", a los que hay que añadir su incapacidad psicológica, sus limitaciones sociales y sus trastornos, la convierten a los ojos de los camaristas en otra víctima directa. La mujer tuvo que sufrir la exposición, la vergüenza, el dolor de ver sufrir a su hija, debió mudarse, su vida entera se desquició por completo y por eso merece una indemnización de $ 6.000.000.
Caia y Rolleri mantuvieron los resarcimientos de primera instancia por daño material para la hija de $1.500.000 y $200.000 por gastos para la madre. A este monto millonario que deberá pagar el abusador, se le aplicará la tasa activa cartera general (préstamos) nominal actual a 30 días del Banco Nación Argentina.