22 de diciembre de 2022
El board del Fondo Monetario Internacional (FMI) deberá resolver en Washington aprobar la tercera revisión del acuerdo de refinanciación de la deuda de 45.000 millones que tomó Mauricio Macri durante su gobierno. Luego de la aprobación del directorio del FMI, se enviarán 6.000 millones de dólares, en Derechos Especiales de Giro, DEG’s, para robustecer las reservas del Banco Central.

Esta decisión del board del Fondo muestra el respaldo de la Casa Blanca al ministro de Economía Sergio Massa, y el apoyo de Cristina Fernández de Kirchner al Plan de Estabilización del Palacio de Hacienda, que se basa en una receta económica que siempre fue resistida por la Vicepresidenta, La Cámpora y Máximo Kirchner.
Mediante un comunicado oficial firmado por Luis Cubeddu, director adjunto del Departamento del Hemisferio Occidental, y por Ashvin Ahuja, jefe de Misión para la Argentina, el staff del FMI indicó que “la prudente gestión macroeconómica y los esfuerzos para movilizar financiamiento externo están respaldando la estabilidad macroeconómica se está restableciendo el orden fiscal, moderando la inflación, mejorando la balanza comercial y fortaleciendo la cobertura de reservas”.
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De esta manera, el reporte del staff será tratado y aprobado por el directorio del Fondo, que decidirá también que los objetivos del programa continuarán sin cambios durante el año que viene. Lo que significa que Massa tendrá que reducir el déficit primario de las cuentas públicas del 2,5% del PBI previstos en 2022 al 1,9% del PBI en 2023.
“Si bien se han logrado avances, las condiciones macroeconómicas siguen siendo frágiles y la implementación firme del programa será esencial en el futuro”, añadió el staff report.
La descripción que hace el informe sobre la precariedad de la situación económica funciona como un corset para Massa. Y ese corset se puede transformar en un punto de inflexión en las relaciones de pura diplomacia política que mantiene el ministro con Cristina y los gobernadores peronistas. La vicepresidente de la Nación, los mandatarios provinciales y Massa saben que no es posible ganar las elecciones de 2023 con un ajuste del gasto público como exige el Fondo Monetario Internacional.
Por su parte, la directora del FMI, Kristalina Georgieva, prefiere aflojar el corset del gasto público que enfrentar los cuestionamientos de los directores de Estados Unidos, Japón, Canadá, Alemania y el Reino Unido, que desconfían de la Casa Rosada y su sentido del compromiso institucional.
En tanto, cuando finalice la reunión del Borad en DC habrá un comunicado oficial anunciando que se aprobó la tercera revisión y que el FMI girará 6.000 millones de dólares al Banco Central.