23 de diciembre de 2022

. Moratorias previsionales: ¿Por qué son resistidas y necesarias a la vez?


Hace unos días, post mundial, la CÁMARA DE DIPUTADOS DE LA NACIÓN, no pudo sesionar en su último encuentro del 21 de diciembre de 2022, para tratar entre otros proyectos de diversa índole, el PLAN DE REGULARIZACIÓN DE DEUDAS PREVISIONALES, con una UNIDAD DE APORTE PREVISIONAL QUE EQUIVALE a aportes de casi $5000 si tenemos en cuenta que dicha unidad de pago para “comprar” mes de aportes faltantes equivale al 29% de la REMUNERACIÓN MÍNIMA PROMEDIO; OBVIAMENTE QUE SERÍA MÓVIL INCLUSO.





Por ARIEL ANDRES SAMANA





La razón fundamental de la crítica, enojo social, o rechazo frente a las llamadas MORATORIAS PREVISIONALES, radica en que darle el estado a personas que supuestamente no trabajaron, o no quisieron aportar, o simplemente son AMAS DE CASA, implica una erogación de fondos de dinero de quienes si aportan al sistema para mantener a un conjunto de personas que nada hicieron por la nación.





Que en este cuello de botella financiero, se juntaron varios factores, como es la INFORMALIDAD CRÓNICA del empleo en el país, la evasión laboral constante tanto de empleadores como de trabajadores cuentapropistas, el aumento demográfico de la población de más de 60 años –aupado por la mejora en la calidad de vida y con ello la esperanza promedio de supervivencia- y las magras arcas estatales, producto de varios factores económicos hacen que la resistencia a beneficiarios de moratorias previsionales por parte de la población se vea incrementado en el malhumor social; sin contar cuestiones atinentes a descalificaciones por nacionalidad, necesidad real o no económica, pertenencia a movimientos sociales, etc.





Pues bien, a mi humilde modo de ver, esa crítica esta vista de modo parcial, el sistema previsional argentino es de carácter solidario, con el que aporto y con el que no aporto, con la situación de llegada la edad jubilatoria o una incapacidad, es el ESTADO en su rol social el que cubre una situación de desamparo inminente, de esta manera contiene socialmente en comunidad a quien por cuestiones económicas o de salud, quede sin cobertura, no pudiendo valerse por sí mismo.









Esto en teoría resulta justo, aunque en práctica se nota la falta de equilibrio, y es la tarea a mejorar promoviendo el empleo en blanco, la mejora en prestaciones a trabajadores independientes (sea la categoría que sea que aportes, siempre te jubilaras con la mínima, y ello debe cambiar) el estímulo al empleo registrado de personas mayores en condiciones laborales diferenciales; la promoción a un beneficio único previsional -la razón de ser de las pensiones cambio con el tiempo y por lo tanto se debe abordar una única prestación para cada persona que cubra sus necesidades básicas previsionales-; y las MORATORIAS claro que son necesarias, para no caer (los que pueden) en la PUAM así sea una persona que aporto realmente 25 años de servicios, con un buen sueldo y no terminar percibiendo el 80 % de la jubilación mínima.





Las leyes de moratoria hoy vigentes, apenas para un puñado de personas como son la 24476 y 26970 (esta última prorrogada solo hasta el 31/12/2022), son socialmente necesarias, el proyecto de ley de PLAN DE PAGOS DE DEUDAS PREVISIONALES, incorpora la posibilidad de completar tiempo a quienes teniendo una importante cantidad de años aportados no alcanzan a reunir los 30 años de servicios con aportes que requiere de mínima la ley de jubilaciones 24241.









Hay situaciones particulares de personas que por la vida en marginalidad laboral, no tiene aportes, o son muy pocos, y el estado a través de sus órganos debe dar respuesta, una respuesta equitativa para todos, sin afectar, como ha sucedido, a quienes aportando y teniendo beneficios previsionales mayores a la mínima tuvieron las mayores quitas en aumentos previsionales.


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