26 de diciembre de 2022
La creación de una moneda común para el comercio entre ambas naciones y la chance de que la Argentina reemplace a Bolivia como proveedor de gas para la potente industria paulista, fueron los focos principales de una reunión que se desarrolló en San Pablo, Brasil, antes de Navidad.

Al respecto de uno de los temas principales, la secretaria de Energía, Flavia Royón, aseguró que el Banco Nacional de Desarrollo de Brasil (Bndes) aportará 689 millones de dólares para la construcción del segundo tramo del Gasoducto Presidente Néstor Kirchner. En tanto, Brasil quiere asegurarse una red de gasoductos desde Vaca Muerta a su frontera.
En el encuentro se estudiaron las tres obras claves para lograr el mencionado objetivo, en un programa que estimaron demandará diez años para completarlo. Los brasileños confirmaron que bajo el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva habrá voluntad del Bndes para terminar parte del gasoducto de Vaca Muerta.
Cabe mencionar que el aporte del Bndes, que trabajó personalmente el embajador Daniel Scioli, se suma a los 540 millones de dólares que Sergio Massa consiguió en el banco de desarrollo de América Latina (CAF). Frente a la falta de infraestructura de transporte, la Argentina no logra aprovechar todo el gas disponible en Vaca Muerta y por eso debe importar GNL carísimo. El gobierno tiene un buque regasificador emplazado en el puerto de Escobar durante todo el año y, en los meses de invierno, suele contratar otro para reforzar el abastecimiento.
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Asimismo, se estima que la construcción del gasoducto Néstor Kirchner permitirá prescindir de ese segundo buque regasificador y si se extienden los gasoductos, tal y como se conversó, se podría empezar a exportar gas a Brasil para reemplazar a Bolivia, cuyos yacimientos están en declino.
Otro de los temas centrales del encuentro fue la posibilidad de una moneda única. Sin tratarse de una moneda que circule, sino comercial. Existe una idea que tiene el consenso de oficialistas y de un sector de la oposición, de que anclar el peso al real es una forma que se evalúa para combatir la problemática de la inflación.
Al respecto, Lula da Silva anunció esa iniciativa mediante un acto de campaña a comienzo de año, pero nunca hubo precisiones sobre cómo se implementaría. En la etapa anterior del Partido de los Trabajadores en el gobierno junto a la gestión de Néstor y Cristina Kirchner, se habló de la creación de un Banco del Sur, en la órbita de la extinta Unasur, pero no prosperó por falta de voluntad política de Brasil.
El nombre tentativo de la nueva moneda es “Sur”. La primera fase de la iniciativa será de fácil implementación dado que no requiere crear una moneda de curso legal ni un Banco Central del sur. En una primera etapa estaría circunscripta al intercambio de comercio exterior entre Argentina y Brasil para generar un "swap de hecho entre pesos y reales" que permite no usar divisas para financiar el comercio exterior. Argentina exporta alrededor de 13 mil millones de dólares a Brasil y con este mecanismo evitaría usar dólares.
La finalidad es que “Sur” sea usado en todo el Mercosur y que el conjunto de los países sudamericanos se adhiera sin resignar sus monedas nacionales.
El ministro de Economía, Sergio Massa, viajó un día antes de Navidad fuera de agenda a San Pablo, para reunirse con el designado ministro de Hacienda de Brasil, Fernando Haddad, quien lo recibió en su casa junto al vicepresidente y ministro de Industria y Comercio, Geraldo Alckmin.
Ambos son los hombres más poderosos del gabinete de Lula y con mayor espalda política. Fueron candidatos a presidente y podría volver a serlo cuando Lula termine este mandato.
Sergio Massa viajó acompañado por su canciller, el subsecretario de Asuntos Latinoamericanos, Gustavo Pandiani, y el titular del INDEC, Marco Lavagna, quien se convirtió en una pieza clave del equipo massista en todo lo vinculado a las relaciones económicas internacionales.