28 de diciembre de 2022
Parte del círculo rojo de la política habla por estas horas de una encuesta de la consultora Management and Fit que coloca a Javier Milei con posibilidades de entrar al balotaje en 2023, dejando afuera de carrera al peronismo.
En ese sondeo, Cambiemos ganaría en primera vuelta con el 30% de los votos, y por un escaso margen los libertarios entrarían al balotaje, relegando nada más ni nada menos que al Frente de Todos. El sondeo debe ser tomado con pinzas, como todas las encuestas y más faltando tanto para las elecciones en un país tan imprevisible, económica y socialmente, como la Argentina. Pero la encuesta marca un camino, una tendencia, y lo que marca es que Milei no se cayó.
Otro sondeo reciente, realizado por la consultora Giacobbe, que mezclaba entre los candidatos presidenciables al propio Lionel Messi, también le dio a Milei excelentes resultados. Los maratonistas de la política opinan en líneas generales que los fenómenos como los de Milei, disruptivos y que rompen con lo establecido, tienen buena acogida en la previa de los comicios, pero a la hora de la verdad la gente suele ser más conservadora.

Frente a esto, como dice el título de la nota reversionando la frase “A río revuelto, ganancia de pescadores”, Javier Milei pesca en los descontentos que generan tanto el Gobierno nacional como la oposición de Juntos por el Cambio.
El Gobierno con su falta de resultados en materia económica y su imposibilidad de frenar la inflación -pese al descenso del último indicador mensual- y la oposición con su sainete eterno de peleas internas y diferencias, en un sector que debería mostrar unidad y proyectos.
Si bien Milei tuvo un descenso pronunciado en las encuestas cuando derrapó con algunas frases (cómo las que dijo sobre la venta de órganos), aparentemente logró recuperarse y mantener su espacio. Su discurso sobre achicar el Estado gana adeptos, sobre todo en gente joven, grupo demográfico que tendrá un peso importante en los próximos comicios.
La mayoría del país, en números, no había visto a Argentina Campeón en 1986, y esa “juventud” puede ser decisiva en las elecciones generales del año próximo. El “fenómeno Milei” despista tanto a peronistas como a opositores. En Juntos por el Cambio, Patricia Bullrich le tiró históricamente algunos cables, intentando una alianza que todavía no prosperó. Larreta y Carrió, en tanto, lo quieren lejos.

Nadie quiere armar una alianza con Milei antes de la segunda vuelta, aunque muchos en la oposición ya están tomando nota de este fenómeno de “derechización” de parte de la sociedad argentina. La elección de Waldo Wolff, un duro en el PRO, como virtual vocero de Larreta, tiene la intención de hablarle a este púbico, creciente, que quiere escuchar ideas de orden social, combate de la delincuencia y progreso económico con un Estado más reducido.
La apuesta Milei sigue mientras tanto su recorrido con su estilo particular: sin convocar a figuras “reconocidas” de lo que él mismo llama “la casta política” y sin generar armados y roscas de importancia. Hasta ahora, con tan poco, le fue bien. Habrá que ver si su fenómeno es pasajero o si se crece y afianza como para poner en riesgo a las dos fuerzas tradicionales.