5 de mayo de 2023
El 8 de septiembre de 2012 falleció Blanca, la primera hija de Benjamín Vicuña y Carolina Pampita Ardohain. La tremenda noticia conmocionó a toda la Argentina y Chile. A casi once años del trágico desenlace, la modelo y conductora se animó a contar cómo fueron las primeras horas tras la muerte de su hija.

“No hay día en que no me sienta desesperada. Las lágrimas no se acaban y los gemidos de dolor tampoco. Es como si el tiempo se hubiera detenido y mi cuerpo se moviera, pero mi alma estuviese estancada en el fondo de un pozo ciego”, escribió como colaboración en el libro que acaba de lanzar su ex pareja para homenajear a la pequeña. “No sé cómo haré mañana para salir de la cama, ni sé cómo lo logré esta semana, cómo converso con la gente y cómo cuido a Beltrán. Las fotos de ella me matan, pero también me encantan. Las que tengo en el teléfono las miro todo el tiempo... Estaba tan grande y hermosa. El último tiempo no paraba de admirar esa belleza en la que se estaba convirtiendo. ¡Se lo dije tanto en el viaje a México! Y también en la clínica los primeros días”, añadió.
Además, sumó el desgarrador relato recordando su primera visita al cementerio: “Mi Blanca hermosa, me vuelve a la mente tu dibujo volando con alas y los corazones que iluminan. ¿Qué quisiste decir? ¿Acaso sabías que te irías? ¡Cómo no lo supe! Te hubiese besado y retenido entre mis brazos sin soltarte, desafiando hasta a Dios si hubiese sido necesario. Leí su nombre escrito una y otra vez: Blanca Vicuña Ardohain. Tardé un rato en reaccionar y empezar a llorar, pero cuando empecé fue como explotar por dentro”.

Cabe mencionar que el actor chileno lanzó “Blanca, la niña que quería volar”, el libro que escribió para homenajear a su primogénita quien falleció producto de una neumonía hemorrágica. En los últimos días se conocieron algunos fragmentos del libro y particularmente la desesperada reacción que tuvo Pampita durante las primeras noches sin Blanquita: “Carolina se despertaba todas las noches preguntando desesperada dónde estaba su Blanquita. Se levantaba de la cama, caminaba por el pasillo e iba a su cuarto. La buscaba como una leona desesperada. Yo solo podía abrazarla, contenerla y responder: ‘Nuestra niña está bien, está en un lugar mejor’. Como una frase que se repite, como un texto aprendido de una escena mala”, relató Benjamín Vicuña.