18 de julio de 2023
Más allá de la desaceleración que tuvo la inflación en junio, la Argentina sigue entre las cinco naciones con mayor inflación de alimentos en el mundo, de acuerdo al ránking mensual que elabora el Banco Mundial, el “Food Security Update” en el informe sobre seguridad alimentaria.
Venezuela encabeza la lista con un 414%. Sigue Líbano con un 304% y luego Zimbabue con un 256%. Argentina está en el cuarto puesto, con una inflación de alimentos interanual del 118% según el Banco Mundial.
El organismo probablemente tomó la comparación de los países con la última información oficial disponible. En los datos de Indec que se conocieron respecto a junio, ese número no llegaba a alcanzar el 117%. De todos modos, Argentina hubiese estado en el mismo puesto.

Tras la Argentina, los demás países tienen la inflación interanual de alimentos de dos dígitos. Surinam sigue con un 71%; Egipto con un 66%; Sierra Leona con un 56%; Turquía con un 54%; Ghana con un 52% y Haití con un 48%.
El número de inflación de alimentos sigue por arriba del promedio de la inflación general en la Argentina y eso preocupa. Sucede que este dato es el que más perjudica a quienes menos tienen, ya que las familias tienen que dedicar una mayor porción de sus ingresos a algo tan esencial como los alimentos.
En el país se ha avanzado en un acuerdo de precios y controles por parte del estado, sin embargo, los precios han aumentado porque la mayor parte de lo que se comercializa en alimentos y bebidas se hace por fuera de esos acuerdos, y lejos de los precios sugeridos por el Gobierno.
“La inflación de los precios internos de los alimentos (medida como la variación interanual del componente alimentario del índice de inflación de un país) continúa alta”, resume el Banco Mundial en su informe. En términos reales, señala el documento, la inflación de los alimentos superó al nivel general de precios en casi el 80% de los 163 países donde el organismo multilateral realiza la comparación.
Finalmente, el documento también destaca las cosechas “con resultados mixtos” o “malos” de la soja, el maíz y el trigo en la Argentina, producto de la sequía que generó pérdidas por miles de millones de dólares para el país.