10 de diciembre de 2024
La volatilización del nitrógeno, la lixiviación de nutrientes y el escurrimiento superficial son factores clave a la hora de incrementar la eficiencia en el uso de los recursos para reducir las pérdidas en el momento de la fertilización.

Según un reciente estudio del INTA, las
fertilizadoras incorporadas son una herramienta clave para resolver esta dificultad.En
esa línea, Hernán Ferrari, coordinador del grupo Mecanización Agrícola del
INTA, afirmó que estas fertilizadoras son una tecnología fundamental en la
gestión eficiente de nutrientes.
'Son capaces de dosificar e incorporar de manera
eficiente fertilizantes en el suelo, lo que evita la volatilización del
nitrógeno entre un 40 y un 60 % y mejora la absorción de nutrientes por parte
de las plantas', explicó el investigador.
Entre las numerosas ventajas, Ferrari señaló que
'hasta un 50% del nitrógeno aplicado' puede perderse por volatilización,
lixiviación o escurrimiento, lo que representa un desperdicio de los
fertilizantes, con el consecuente impacto económico.
'Las fertilizadoras incorporadas ayudan a mitigar
estos problemas al enterrar los nutrientes inmediatamente después de su
aplicación', explicó el especialista del INTA, quien confirmó que 'esto asegura
que los fertilizantes permanezcan en el suelo, más cerca de las raíces,
mejorando su absorción y reduciendo las pérdidas'.
AHORRO
SIGNIFICATIVO EN FERTILIZACIÓN
Según estudios recientes, las fertilizadoras
incorporadas pueden reducir la volatilización del nitrógeno entre un 40 y un 60
% en comparación con la fertilización superficial.'Si consideramos que, en
promedio, se aplican 120 kilogramos por hectárea de nitrógeno en cultivos de
granos como maíz o trigo, y que el precio del fertilizante nitrogenado ronda
los 0,80 a 1 dólar por kilogramo, las pérdidas por volatilización en sistemas
convencionales pueden costar entre 48 y 72 dólares por hectárea', indicó el
entrevistado.
Con esa deducción, dijo que al reducir estas
pérdidas, el ahorro potencial en insumos puede variar entre 19 y 43 dólares por
hectárea. Otra causa importante de pérdidas es la lixiviación
de nutrientes, particularmente en suelos ligeros o con bajo contenido de
materia orgánica. 'Con las fertilizadoras incorporadas, la eficiencia en el uso
de los nutrientes mejora considerablemente', reiteró el investigador.
LA META EN FERTILIZACIÓN: SER EFICIENTES
Según la FAO, la eficiencia de uso del nitrógeno
(EUN) global promedio es solo del 50 %, lo que significa que la mitad del fertilizante
aplicado se pierde.Sin embargo, con el uso de fertilizadoras incorporadas, la
EUN puede aumentar hasta un 80 %, especialmente en suelos con alta lixiviación.
A su vez, se deben considerar las pérdidas por escurrimiento superficial
durante eventos de lluvia que pueden alcanzar entre un 10 y un 15 % de los
fertilizantes aplicados en campos sin incorporación.
'Al usar fertilizadoras incorporadas, estas pérdidas se reducen casi por completo, contribuyendo a un manejo más eficiente y sustentable de los nutrientes', reconoció Ferrari.
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UNA
TECNOLOGÍA, NUMEROSAS VENTAJAS
Además de incrementar la eficiencia en el uso de los
recursos y disminuir las pérdidas en la aplicación de fertilizantes, la
fertilizadora incorporada optimiza el proceso de fertilización y libera a la
sembradora de esta tarea, incrementando la eficiencia general del sistema de
siembra.
'Tradicionalmente, la sembradora debe detenerse no
solo para recargar semillas, sino también para recargar fertilizantes', explicó
Ferrari.En la mayoría de los casos, el fertilizante es el insumo que se termina
primero, lo que obliga a la máquina a detenerse incluso cuando aún dispone de
semillas.
Con la fertilizadora incorporada, se estima que se
puede reducir el tiempo de detención de la sembradora entre un 15 y un 20 %,
dado que no es necesario parar para recargar fertilizantes. 'Cada
parada de una sembradora para recargar fertilizante puede llevarse entre 30 y
40 minutos, lo que genera un impacto considerable en la eficiencia operativa',
calculó el investigador del INTA.
Si una sembradora realiza varias paradas por día, la
suma de estos tiempos muertos puede superar fácilmente las 2 o 3 horas diarias,
dependiendo de las hectáreas trabajadas y la capacidad de la sembradora. Con
una fertilizadora incorporada que trabaja de forma independiente, estas paradas
se eliminan, lo que se traduce en una mejora directa en la productividad de la
sembradora.
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