20 de enero de 2025
La inflación acumulada de 2024 cerraría en torno al 118% según las proyecciones de las principales consultoras del mercado, favorecida por la desaceleración de precios de los últimos meses del año. Sin embargo, a la espera de los datos oficiales que se conocerán este martes, un relevamiento sobre condiciones de vida mostró que, en un país donde cada vez menos personas pueden vivir de su trabajo, el desahorro y el endeudamiento marcan el día a día de la población: casi el 50% de las compras de alimentos en supermercados se financió con crédito, el porcentaje de quienes debieron usar ahorros pasó del 36% al 41%, a la vez que casi la mitad de quienes alquilan relegan gastos esenciales de salud para no quedar en la calle, y el 60% de titulares de AUH tomó deuda en billeteras virtuales.

Este panorama da cuenta
del impacto de la crisis del mercado laboral, con pérdida de puestos de trabajo
y deterioro del poder adquisitivo de los ingresos, en las y los trabajadores:
el 41% de ocupados son pobres y el 10,3% indigente lo que genera mayor
desigualdad en el consumo interno. Mientras la mayoría de la población no llega
a cubrir consumos como lácteos, carnes y yerba mate, unos pocos acceden a autos
importados (los modelos que llegan de afuera pasaron del 34 al 50%) y a
productos de lujo.
Lo anterior se agrava
si se considera el abandono por parte del Estado de medidas de contención
social que atiendan la situación de más del 50% de la población bajo la línea
de pobreza. Así, el porcentaje de personas pobres que percibían algún tipo de
subsidio cayó del 41% al 35,2% (-5,8 puntos) y en el caso de la población
indigente el desamparo aumentó en 12,4 puntos.
Menos
ingresos, más deuda y pobreza
Pese a la desaceleración de los precios minoristas en los últimos meses, el impacto de la devaluación inicial del gobierno (120%), sumado al ancla salarial y la política cambiaria, generaron un deterioro continuo en el poder adquisitivo de los hogares, afectando especialmente a los de menores ingresos. El consumo privado mantuvo en todo el 2024 su tendencia contractiva, reflejando la pérdida de poder de compra, agravada por la desregulación de productos de canasta básica y el alza de los servicios, que duplicaron su peso en un salario promedio en el primer año de gestión de Javier Milei (electricidad, gas y agua subieron 400%).
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En esta coyuntura, si
bien el empleo constituye la principal fuente de ingresos de la población para
la subsistencia diaria, lo cierto es que el retroceso de las oportunidades
laborales -crecimiento de trabajos informales y contratos precarios (+4%
monotributistas)- y el recorte del gasto social, generaron que cayera de forma
sostenida la proporción de personas que pueden vivir de su trabajo. De esa
manera, para poder subsistir las familias se vieron obligadas a recurrir
también a otras fuentes de recursos que se han ido modificando a raíz de la
política social y económica del actual gobierno. En lo concreto, "el desahorro
y el endeudamiento han sido las estrategias más utilizadas por la población",
de acuerdo a un relevamiento realizado por el Instituto de Pensamiento y
Políticas Públicas (IPYPP).
Se advirtió entonces
que 2 de cada 5 personas (41,4%) debieron utilizar sus ahorros familiares
afectando su patrimonio (+5,2 puntos respecto de fines del 2023) lo que, a su
vez, escala a 6,1 puntos en la población debajo de la línea de pobreza. Por su
parte, el endeudamiento afectó a toda la población general, pero impactó
especialmente en las personas que batallan por su subsistencia: la porción de
población pobre que usa la tarjeta de crédito aumentó en 3,1 puntos mientras en
el caso de la pobreza extrema fue de 8,5 puntos.
Sobre el financiamiento
vía tarjetas de crédito, los datos sobre evolución de las ventas en
supermercados que difunde INDEC permiten observar cómo los consumidores ajustan
sus hábitos en respuesta a cambios en su situación financiera. Según dicha
fuente, casi el 50% de las compras de alimentos se obtienen postergando su
pago. Durante años, el promedio de consumos pagados con tarjeta de crédito se
mantuvo en torno al 36% sin embargo, actualmente ese valor se incrementó a 46%,
alcanzando un nuevo nivel histórico.
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