10 de febrero de 2025
El Gobierno de Javier Milei puso en riesgo más de 4500 fuentes de trabajo del sector automotor y esta semana gatilló la medida que podría profundizar la crisis de esta industria a niveles sin precedentes. Para muestra basta un botón, advierte el refrán, aunque en este caso los ejemplos de la destrucción de la matriz productiva son abundantes:

General Motors: esta
semana se conoció la apertura de retiros voluntarios en su planta de Alvear.
"La decisión se debe a una significativa reducción en el ritmo de producción,
que se estima disminuirá a la mitad durante 2025, lo que podría llevar a un
recorte de aproximadamente 300 trabajadores", según fuentes empresarias.
FATE: en septiembre, el
fabricante de cubiertas del país suspendió a toda su plantilla (1.700
operarios). Pirelli ya lo había hecho en agosto y Firestone se sumó días
después, por lo que en total serán afectados unos 3.700 empleados. La decisión
se debe a una significativa reducción en el ritmo de producción, por falta de
demanda, que se estima disminuirá a la mitad durante 2025, lo que podría llevar
a un recorte de aproximadamente 300 trabajadores.
Renault: en abril la
empresa informó que no renovaba 270 contratos a trabajadores eventuales en su
planta ubicada en barrio Santa Isabel, de la ciudad de Córdoba, debido a la
caída del 30% en lo que va del año en la demanda de vehículos nuevos en el
mercado nacional.
Bridgestone: esta
semana la secretaría de Trabajo convocó a una nueva audiencia en el marco del
conflicto en la empresa. La firma insiste en pedir ampliar el Procedimiento
Preventivo de Crisis (PPC), que abre la posibilidad de despedir a 290
operarios, algo que es resistido por el gremio SUTNA, en su planta ubicada en
Lavallol, distrito de Lomas de Zamora.
Mercedes Benz: la
filial local anunció esta semana la venta de su planta en Virrey del Pino, que
podría quedar en manos del Grupo GTS, liderado por el banquero Pablo Peralta y
asesorado por el ex CEO de Toyota Daniel Herrero, o de la empresa Mirgor,
vinculada a Nicolás Caputo. El gremio SMATA negocia con garantías de
continuidad laboral de la nómina actual.
Toyota: los despidos en la planta de Zárate comenzaron hace algunos días, pero esta semana se postergó un nuevo plan de retiros voluntarios, aunque la caída de la demanda y la automatización de algunas etapas de producción anticipan un nuevo achique, según fuentes de la compañía.
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Esto
recién empieza
En el acumulado del
2024, primer año de gobierno libertario, la producción local de vehículos cayó
17,1 por ciento, de acuerdo con el último informe de la Asociación de Fábricas
de Automotores (ADEFA). Las exportaciones fueron un 3,4 por ciento menores a
las de un año atrás. Sin embargo, la comercialización a sus redes de
concesionarios se mantuvo casi estable, con un alza de 1,1 por ciento. Esto se
explica con el mayor número de unidades importadas vendidas en el mercado
local, donde las terminales operan como pasamanos entre importación y venta al
público de unidades fabricadas en el exterior.
En apenas un año de
administración de Milei el desmantelamiento del sector automotor es absoluto e
hizo retroceder innumerables casilleros a la industria más competitiva y con
mayor encadenamiento de proveedores del país. Si fuese poco, esta semana el
Gobierno dispuso la reducción/eliminación de impuestos a la importación de
autos y motos.
El Ejecutivo anunció
que se eliminarán los impuestos internos para los autos de entre 41 y 75
millones de pesos, que hasta ahora pagaban una alícuota del 20 por ciento y se
reducirá la alícuota para los autos de más de 75 millones, del 35 al 18 por
ciento. En cuanto a las motos, el anuncio indica que se eliminarán los
impuestos internos en el rango de precios de entre 15 y 23 millones de pesos,
que hasta ahora pagaban un impuesto del 20 por ciento. Además, se eliminó el
impuesto a la importación de motorización alternativa (híbridos y eléctricos
puros).
La medida tendrá
vigencia desde febrero porque es cuando debían actualizarse los montos que
definen trimestralmente los topes de cada nivel. La medida, que se presenta de
alcance sólo para vehículos del alta gama, tendrá en la práctica un alcance
mayor en los modelos de gama media/alta, donde se destacan las SUV o camionetas
que se adquieren principalmente los productores agropecuarios en la región
centro del país. De hecho, el pedido había surgido de un grupo de chacareros
que querían "cambiar la chata".
Las principales
terminales del país celebraron el negocio que se abre con la importación de
unidades desde sus casas matrices, pero advierten sobre los riesgos del anuncio
sobre los productos de producción nacional que se venden en Argentina. Algunos
de los modelos que se beneficiarán de esta quita de impuestos son: Volkswagen
Amarok, Taos, Toyota Hilux, SW4 y Ford Ranger, entre otros vehículos de gama
media, lo que incluye terminales que ya iniciaron sus respectivos procesos de
ajuste.
Una
historia con final incierto
Desde hace más de medio
siglo que Argentina produce vehículos de forma sostenida y se ubicó durante
años como integrante del selecto grupo de 20 países que producen automotores de
manera sostenida. Tuvo un primer pico en cuanto a fabricación en 1974, con más
de 300.000 unidades producidas; otro en 1998, con 450.000 y en 2011, con
828.000.
Pero luego de cada uno
de esos picos vino una profunda desaceleración de la producción automotriz, con
su consecuente achicamiento y con la imposibilidad de planificar al sector en
un período relativamente prolongado. El año pasado se produjeron, con una caída
de la demanda y por ende de la fabricación, apenas 506.571 vehículos 0Km.
En el podio de países
productores China gana la carrera automovilística, seguida por Estados Unidos y
luego Japón. Y, con la aparición de nuevos jugadores, Argentina pasó del puesto
17 en el podio de fabricantes al 23, apenas por encima de Rumania y Polonia. De
los 195 países reconocidos por la Organización de las Naciones Unidas, solo 49
producen autos.
Por su historia
automotriz, la Argentina tiene una red de proveedores y un nivel de mano de
obra calificada que se destacó en el mundo. Hasta hace poco tiempo, las
terminales radicadas en el país elegían el territorio argentino para producir
las unidades de mayor valor agregado -y menor escala- y traer importado
(generalmente de Brasil o México) los vehículos más económicos y que requieren
mayor volumen de producción.
Con la apertura de las
importaciones se acaba esa tradición, donde las terminales ya no podrán
competir a nivel internacional ni por escala ni por calidad de la mano de obra.
Todo esto en el marco de un retrógrado modelo económico de atraso cambiario,
desregulación total del comercio y bajos ingresos (sinónimo de menor calidad de
la mano de obra).
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