23 de octubre de 2025
La Suprema Corte de Justicia bonaerense dispuso que el pedido de María del Carmen Ludueña, una mujer de 63 años que permanece postrada desde hace siete años a raíz de una artritis reumatoidea poliarticular grave, sea analizado por la Justicia. El fallo marca un precedente inédito en el país, ya que ordena estudiar su solicitud de acceso a la eutanasia pese a que aún no existe una ley que la regule en Argentina.
María, que vive en La Reja, partido de Moreno, atraviesa un deterioro irreversible: no puede moverse por sí misma, necesita asistencia para alimentarse y cambiar de posición, y convive con dolores constantes e intratables. “¿Quién me puede decir que esto es vida? Esto no es vida, esto es una tortura... lo único que pido es clemencia, que alguien me escuche y me ayude”, expresó días atrás en diálogo con el portal Infobae.
EL FALLO DE LA CORTE BONAERENSE
El máximo tribunal provincial ordenó que un juzgado contencioso administrativo revise la presentación de Ludueña, revocando así los rechazos previos de primera y segunda instancia, que habían sido desestimados in limine por “falta de legislación vigente”. La Corte remarcó que “las especiales y desdichadas circunstancias que rodean al caso comprometen prerrogativas constitucionales de primerísimo orden que hacen al derecho a la vida, a la autonomía de la voluntad y a la dignidad humana”.
En el fallo —al que accedió Infobae—, los jueces añadieron: “Denegar de forma liminar la apertura de la jurisdicción debe considerarse una flagrante violación del acceso a la justicia y al debido proceso”.
El defensor oficial Edgardo Pablo Molins, representante de Ludueña, calificó la decisión como “la mejor noticia posible”. “La Corte debía definir si avalaba que se analice el caso de María o ratificaba el rechazo in limine. Ahora, finalmente, se abre la puerta para que alguien escuche su historia”, sostuvo.
QUÉ PASARÁ A PARTIR DE AHORA
El expediente fue derivado al Juzgado Contencioso Administrativo de Mercedes, a cargo del juez Luis Oscar Laserna, quien deberá evaluar las pruebas médicas y testimoniales que respalden la solicitud. Se prevé que declaren familiares, médicos, enfermeras y peritos que acompañaron a Ludueña durante estos años, además de realizar una pericia médica, psiquiátrica y psicológica que determine su capacidad de decisión y voluntad inequívoca.
La Corte instruyó que el tribunal valore la gravedad, intensidad y cronicidad de los padecimientos físicos y psíquicos, y no se limite a cuestiones formales. También se solicitará que el juez se acerque al domicilio de María para escuchar su testimonio en persona.
“QUISIERA CERRAR LOS OJOS E IRME EN PAZ”
Ludueña, acompañada por su hija Mariela, relató su deseo de poner fin al sufrimiento: “Creo que el momento de morir sería un momento feliz. Me iría contenta y libraría mucho a mi hija. Siento un cansancio de cuerpo y de mente que no puedo describir, por eso quisiera cerrar los ojos e irme. No sé qué me espera después de eso, pero creo que va a ser mejor que lo que tengo ahora”, expresó.
La decisión de la Corte bonaerense no implica la autorización inmediata para practicar la eutanasia, pero representa un avance judicial clave en el debate sobre el derecho a una muerte digna en la Argentina. Por primera vez, la Justicia provincial admitió que debe analizarse el fondo del asunto: la dignidad y la autonomía de una persona que pide morir con asistencia médica.