24 de octubre de 2025
Estados Unidos mantiene la presión militar en el Caribe y realizó su décimo ataque durante la noche contra una presunta narcolancha, con un balance de seis muertos, anunció este viernes el jefe del Pentágono, Pete Hegseth.
Según anuncios oficiales del Departamento de Defensa de Estados Unidos, el golpe militar resultó en la muerte de las seis personas a bordo, identificadas por el gobierno como "narco-terroristas" vinculados al tráfico de narcóticos.
Este es el décimo ataque de este tipo desde septiembre de 2025, como parte de una campaña intensificada contra el narcotráfico en la región.
La embarcación fue descrita por inteligencia estadounidense como operada por la pandilla venezolana Tren de Aragua (TdA), designada como organización terrorista extranjera (FTO). Se alega que transportaba narcóticos en una ruta de contrabando confirmada, aunque no se han proporcionado evidencias públicas específicas sobre la carga o las identidades de las víctimas.
Autorizado directamente por el presidente Donald Trump y ordenado por el secretario de Defensa Pete Hegseth se utilizó un misil en un "golpe cinético letal", sin bajas estadounidenses.
Esta acción forma parte de una escalada militar bajo la administración Trump, que ha reclasificado el narcotráfico como un "conflicto armado no internacional" contra carteles, equiparándolos a grupos como Al-Qaeda.
Desde septiembre, Estados Unidos ha realizado al menos 10 golpes similares (9 previos en el Caribe y Pacífico), con un total de al menos 43 muertes reportadas. El Pentágono ha desplegado recursos masivos, incluyendo el grupo de portaaviones USS Gerald Ford, para "disrutar el flujo de narcóticos" hacia EE.UU. y Europa.
Hegseth y Trump argumentan que estas operaciones son legales bajo la autoridad presidencial, ya que el narcotráfico equivale a un "ataque armado" contra EE.UU., causando decenas de miles de muertes anuales por sobredosis. Han compartido videos desclasificados en redes sociales para respaldar las afirmaciones.
La ONU y grupos de derechos humanos (como Amnistía Internacional) lo condenan como "ejecuciones extrajudiciales" y violaciones al derecho internacional, ya que los traficantes no califican como "combatientes armados".
Colombia pidió a EE.UU. detener los ataques y respetar el derecho internacional.
Venezuela, a través del ministro de Defensa Vladimir Padrino, acusa a Washington de fabricar pretextos para un "cambio de régimen" contra Nicolás Maduro (indiciado por narcoterrorismo en EE.UU.).
En EE.UU., algunos demócratas, como el senador Mark Kelly, cuestionan la efectividad, notando que las rutas caribeñas sirven más para Europa que para EE.UU. Leymakers debaten la legalidad sin una explicación formal al Congreso.
Esta operación refleja una política más agresiva contra el narcotráfico, pero genera tensiones diplomáticas en América Latina.