28 de octubre de 2025
Tras la contundente victoria de La Libertad Avanza en las urnas, los principales bancos internacionales comenzaron a modificar sus previsiones sobre la evolución del riesgo país, los activos argentinos y sobre el comportamiento del dólar, que finalmente ayer recortó su caída y cerró la jornada a $1460. La mejora en la gobernabilidad y la posibilidad de avance en reformas claves, los principales factores.
El triunfo del Gobierno generó un clima de optimismo en los mercados financieros globales e impulsó una serie de revisiones en variables claves del panorama económico que, sumado al sostenido apoyo por parte de la administración de Donald Trump a Javier Milei, llevó a los bancos de EE.UU. a ajustar sus modelos para reflejar un panorama más favorable, donde advierten por un “rally” en los activos argentinos y una posible reconfiguración del sistema cambiario actual.
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Entre las instituciones que han actualizado sus informes se encuentra UBS, que enfatiza la probable evolución hacia un esquema cambiario más flexible. Según sus expertos, el peso argentino presenta una sobrevaluación acumulada, derivada de una apreciación real cercana al 20% en meses recientes. Para contrarrestar esto, recomendaron transitar de las bandas cambiarias vigentes a un régimen que permita una depreciación controlada, con el objetivo de reconstruir reservas internacionales, restaurar la competitividad exportadora y fortalecer la sostenibilidad de la deuda externa.
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Por su parte, J.P. Morgan resalta el rol del respaldo de Estados Unidos como un catalizador esencial para la recuperación económica argentina, en el marco de una alianza que no solo refuerza la percepción de estabilidad, sino que también habilita un "ciclo virtuoso" basado en la disciplina fiscal y esfuerzos intensivos para elevar las reservas del Banco Central.
En el ámbito cambiario, el banco anticipa una mayor flexibilidad en el régimen de bandas, dada su vulnerabilidad ante choques externos como fluctuaciones en los precios de commodities o tensiones geopolíticas. Un resultado electoral sólido como el actual, combinado con este apoyo internacional, otorga un margen temporal valioso para implementar reformas, especialmente si un rally cambiario reposiciona el dólar dentro de los límites superiores de las bandas, alejándolo de presiones inflacionarias inmediatas.
En tanto, el Bank of America ha refinado sus estimaciones numéricas para el dólar oficial, considerando que el tipo de cambio real se encuentra en un nivel menos sobrevaluado que en periodos previos, alineado con promedios históricos y modelos de equilibrio macroeconómico. La entidad ajustó su proyección a $1.450 para el cierre de 2025 (bajando desde los $1.550 estimados anteriormente) y a $1.700 para fines de 2026 (desde $1.800).
Las cifras estimadas incorporan una apreciación real del 5% hacia el final de 2025, seguida de una depreciación moderada del 3% en 2026, en un entorno de inflación proyectada en el 16,4%. La fortaleza reciente del peso se atribuye tanto al mejor desempeño electoral como al desarme de posiciones de cobertura por parte de inversores, con compras netas de hasta u$s20.000 millones tras la eliminación del cepo cambiario en abril. No obstante, el Banco Central enfrenta desafíos, con reservas netas inferiores a u$s5.000 millones (excluyendo pasivos), lo que lo obliga a priorizar la acumulación para cumplir metas del FMI en un eventual paso a flotación administrada.
Finalmente, Morgan Stanley proyectó un dólar en torno a $1.700 bajo supuestos de equilibrio en la cuenta corriente, condiciones climáticas normales y rendimientos agrícolas promedio, que son cruciales para las exportaciones argentinas. El banco estima que una expansión controlada del crédito podría mitigar salidas de capital, aunque los ingresos genuinos de dólares permanecerán limitados hasta que el tipo de cambio resulte más atractivo para los exportadores.
Además, desde el banco anticipan la implementación de un programa de acumulación de reservas alineado con compromisos del FMI, y con el respaldo de Estados Unidos, y ven factible un retorno al acceso a mercados internacionales de deuda hacia junio de 2026, lo que impulsaría aún más la confianza en la trayectoria económica.