31 de octubre de 2025
Según un estudio realizado por la consultora Quiddity, sólo uno de cada cuatro argentinos puede dedicar parte de sus ingresos al ahorro, lo que representa uno de los porcentajes más bajos a nivel regional y refleja el duro contexto económico y financiero que atraviesa el país. A la par, al menos un 30% de connacionales declaró gastar más de lo que gana, cifra que indica un aumento en comparación con períodos anteriores.
El ahorro se convierte en un verdadero desafío con dificultad legendaria en un país que atraviesa una situación de inestabilidad cambiaria y financiera, casi permanente, como Argentina. Con la tasa de ahorro más baja de la región, estimada en un 28% cabe preguntarse: ¿Cómo hacemos para ahorrar?
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No existe estrategia infalible para el ahorro en un contexto de variables económicas tan dinámicas como el que se registra en nuestro país, donde el 40% de la población no tiene capacidad de ahorro. Sin embargo, si existen métodos más eficientes que otros.
El reporte de Quiddity evidencia que para el 40 % de los argentinos el ahorro es nulo, por lo que una alternativa es priorizar gastos esenciales, aplicar la sustitución de marcas o reducción temporaria del consumo no indispensable. Con ese margen recuperado, se podrían asignar pequeñas porciones del ingreso a ahorro mensual, evitando que todo se destine al gasto corriente.
El 30 % que gasta más de lo que gana podría beneficiarse de una planificación del presupuesto, organizando pagos por orden de prioridad: primero ingresos vs. compromisos fijos, luego consumo variable. Si la compra de bienes como carne y lácteos vuelve a ampliarse, el monitoreo permanente del gasto permite equilibrar la recuperación del consumo con la generación de ahorro.
En tanto, la diferencia entre grupos sociales muestra que los sectores con mayor gasto en necesidades básicas enfrentan una menor posibilidad de acumular valor. Detectar espacios para ajustar consumos de primera necesidad mediante compras más eficientes —como aprovechar descuentos o mayoristas— puede liberar montos mínimos que sostengan un hábito de ahorro básico.
La combinación entre gasto superior al ingreso y nula capacidad de ahorro representa un desafío estructural para la estabilidad financiera del país. Las estrategias derivadas del propio análisis del estudio apuntan a que el ahorro argentino solo podrá crecer si los consumidores logran recuperar margen en su presupuesto, empezando por pequeños montos que permitan reconstruir una cultura de ahorro en la economía familiar.