31 de octubre de 2025

Mundo

Mundo. Un fusil robado al Ejército Argentino apareció en una favela de Río tras una operación que dejó más de 130 muertos

El megaoperativo policial ejecutado por las policías Civil y Militar de Río de Janeiro en los complejos Penha y Alemão el pasado martes dejó al menos 132 muertos, incluidos cuatro agentes, y un hallazgo inesperado: entre las armas secuestradas al Comando Vermelho, se encontró un fusil FAL de las Fuerzas Armadas argentinas.


UN HALLAZGO QUE REAVIVA UNA VIEJA CAUSA JUDICIAL

El dato fue revelado por Vinicius Domingos, jefe de la Unidad de Coordinación de Inspección de Armas y Explosivos de la Policía Civil de Río (CFAE), a través de un video en el que detalló el arsenal incautado: 11 fusiles G3, 13 fusiles FAL, 16 AK-47 y varios de plataforma AR. Según explicó, más del 90% de estos últimos son armas falsificadas.

Domingos precisó que dos de los FAL pertenecían al Ejército brasileño, dos al venezolano y uno al argentino, además de un G3 de las Fuerzas Armadas del Perú. El descubrimiento refuerza la hipótesis de un circuito de tráfico regional de armamento, con ingresos a Brasil tanto por la frontera amazónica como por vías terrestres desde Paraguay.

Según fuentes argentinas, el fusil podría ser uno de los 43 FAL robados en 2011 del Batallón N°603 de Fray Luis Beltrán (Santa Fe), donde también desaparecieron 26 mil balas 9 mm en 2015. La causa —aún abierta— pasó por el juez Marcelo Bailaque, investigado por presunta corrupción y vínculos con el narcotráfico.


UN ARSENAL QUE ALIMENTA AL CRIMEN ORGANIZADO

El caso del fusil argentino no es aislado: armas sustraídas del Ejército nacional ya habían sido encontradas en poder de organizaciones criminales brasileñas, especialmente en San Pablo y Río de Janeiro.

En esta oportunidad, las autoridades brasileñas anticiparon que parte del armamento incautado —si se encuentra en condiciones— será reutilizado por la Policía de Río para reforzar su arsenal operativo.




UNA DE LAS OPERACIONES MÁS VIOLENTAS DE LOS ÚLTIMOS AÑOS

La intervención en las favelas involucró 2.500 agentes de fuerzas civiles, militares y unidades especiales, con el objetivo de desmantelar bases logísticas del Comando Vermelho.

Un video captado por drones mostró a decenas de hombres armados —algunos vestidos con uniformes similares a los policiales— moviéndose en la parte alta del Complexo da Penha, antes de huir hacia la Serra da Misericórdia, epicentro del enfrentamiento.

Entre los presentes se identificó a jefes narcos provenientes de Goiás, Espírito Santo, Bahía, Ceará, Amazonas y Pará, además de miembros de la cúpula del Comando Vermelho en Río.

Según la investigación, uno de los principales objetivos, el traficante “Doca”, logró escapar antes del operativo.


TRÁFICO, CORRUPCIÓN Y VIOLENCIA TRANSNACIONAL

El hallazgo del fusil argentino en Río vuelve a poner sobre la mesa las falencias en el control del armamento militar y el impacto regional del tráfico de armas. El entrelazamiento entre crimen organizado, corrupción judicial y redes transnacionales convierte este caso en una nueva advertencia sobre la permeabilidad de las fronteras sudamericanas.

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