31 de octubre de 2025

Sucesos

Sucesos. Vicentin al borde del abismo: La pulseada final con Cargill en escena

La agroexportadora argentina Vicentin S.A.I.C., una de las más emblemáticas del sector con sede en Reconquista y Avellaneda (Santa Fe), se encuentra en las horas más críticas de su proceso concursal.

Tras casi seis años en default, con un pasivo que supera los 1.300 millones de dólares, el mecanismo de cramdown (artículo 48 de la Ley de Concursos y Quiebras) entra en su fase decisiva.

Este procedimiento busca evitar la quiebra forzando un acuerdo preventivo si se logra una mayoría calificada de acreedores: más del 50% de las cuotas de capital y dos tercios del capital verificado.

El plazo para reunir adhesiones vence este viernes 31 de octubre, y el juez Fabián Lorenzini deberá resolver impugnaciones de último momento para definir el futuro de la empresa.




LAS PROPUESTAS EN PUGNA

La contienda se reduce principalmente a dos ofertas principales, que han elevado la "cotización" de Vicentin al ponderar sus activos clave: plantas industriales, terminal portuaria en San Lorenzo y una red de proveedores en el norte santafesino.

Otros jugadores como Bunge (dueña de Viterra, socia en Renova) y la Unión Agrícola de Avellaneda (ACA) compraron pliegos, pero no han formalizado ofertas.

La terminal portuaria de Vicentin, clave para las exportaciones de soja y granos, es el activo más codiciado.




EL JUGADOR INESPERADO: ¿CARGILL O ESTEBAN NOFAL?

El "jugador inesperado" que irrumpe en este tramo final parece ser Cargill, la multinacional estadounidense líder global en agroexportación.

Según reportes, el Grupo Grassi, segundo acreedor comercial de Vicentin, ha avanzado en un acuerdo estratégico con Cargill para fortalecer su propuesta. Esto cierra un flanco débil: el acceso a financiamiento masivo y expertise en mercados internacionales, dominados por gigantes como Cargill, Bunge y chinas emergentes.

El entendimiento, anunciado en septiembre, posiciona a Grassi como un contendiente más sólido en la "batalla final", especialmente al incluir todos los activos y priorizar a empleados y proveedores locales.

Otro elemento sorpresa es Esteban Nofal, presidente de Cima y apoderado de Avir South (que adquirió deudas bancarias internacionales por US$ 300 millones vía una sociedad uruguaya).

Nofal ha rechazado abiertamente la oferta de Molinos-LDC, intensificando la pulseada y alineándose con Grassi. Su rol descoloca el tablero, ya que transforma deudas "muertas" en influencia decisiva.




IMPUGNACIONES Y EL ROL DEL JUEZ

La tensión escaló esta semana: Molinos y LDC impugnaron la adhesión de Vicentin Paraguay (filial dependiente de la matriz argentina), argumentando que no califica como acreedor independiente bajo administración judicial. Pidieron una auditoría digital con veedores para verificar padrones, garantizando transparencia.

El juez Lorenzini frenó maniobras dilatorias, manteniendo el cronograma, pero todo apunta a una revisión exhaustiva de votos post-cierre.

Si ninguna oferta alcanza las mayorías, Vicentin podría caer en quiebra, sellando el mayor default granario de la historia argentina.




IMPLICANCIAS

Para los 1.000 empleados, 2.600 productores damnificados y la cadena agroexportadora regional, el desenlace es vital: un salvataje preservaría operaciones y soberanía alimentaria, mientras una quiebra reconfiguraría el mercado dominado por multinacionales.

La resolución se espera en días, con el norte santafesino conteniendo la respiración.

Este caso, novelesco desde su default en 2019 (cuando el Gobierno de Alberto Fernández intentó expropiarla), subraya la fragilidad del sector ante defaults y la irrupción de alianzas inesperadas.

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