5 de noviembre de 2025
Las autoridades sanitarias tomaron muestras, activaron protocolos y difundieron recomendaciones para prevenir nuevos casos.
Un hombre de 51 años y su hija de 15, fueron internados en la unidad de terapia intensiva del Hospital Scaravelli de Tunuyán, provincia de Mendoza, tras ser diagnosticados con botulismo. Ambos se encuentran en estado reservado.
Tras los análisis realizados en el Instituto Malbrán, ambos pacientes fueron derivados desde un centro de salud de Vista Flores al hospital regional. A la par, se confirmó que el hombre tenía enfermedades de base que complican su evolución.
El origen del cuadro se vincula a la ingesta de una salsa casera de tomate y pimiento, elaborada en forma artesanal en el ámbito doméstico. De acuerdo con lo expuesto por las autoridades del hospital, ese tipo de preparación puede presentar condiciones favorables para el desarrollo de la bacteria que causa el botulismo: en especial falta de esterilización adecuada, tapas reutilizadas o envases mal cerrados.
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Las medidas de contención ya implementadas incluyen la recolección de muestras del alimento sospechoso, la valoración de los contactos del caso índice y la difusión de criterios para el descarte de conservas de dudosa procedencia. En paralelo, se verifica si hay circulación de otros productos caseros almacenados en la zona que pudieran suponer riesgo.

La provincia de Mendoza aunó esfuerzos con el Ministerio de Salud para reforzar la vigilancia epidemiológica y alimentar la cadena de trazabilidad de alimentos de origen doméstico. Se alertó a la población sobre la manipulación segura de conservas y se recomendó descartar cualquier frasco que muestre signos de hinchazón, gas expulsado al abrir o turbidez en el contenido.
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Entre los criterios de prevención difundidos figuran: lavar frutas y verduras con agua potable antes de su consumo, emplear tapas nuevas en frascos, no reutilizar recipientes sin control, asegurar que los alimentos sean correctamente esterilizados y, en el caso de menores de un año, evitar productos como la miel que pueden contener esporas de la bacteria.
El episodio de Mendoza pone de relieve que, aún con baja frecuencia, el botulismo es una enfermedad grave que exige rapidez en la detección, tratamiento y rastreo de origen para evitar nuevas internaciones. La colaboración de la comunidad, la información adecuada y la supervisión de alimentos caseros se convierten en factores centrales de la prevención.
El botulismo es una intoxicación alimentaria severa provocada por la toxina generada por la bacteria Clostridium botulinum, que prospera en ambientes sin oxígeno y puede contaminar conservas, alimentos mal esterilizados o mal almacenados.
Los síntomas iniciales incluyen visión borrosa o doble, dificultad para hablar o tragar, sequedad en la boca, debilidad general y fatiga intensa. En fases avanzadas puede presentar parálisis muscular progresiva que compromete la respiración y pone en riesgo la vida.
El periodo de incubación suele oscilar entre 12 y 36 horas tras la ingestión, aunque puede variar entre 4 horas y hasta 8 días.
El tratamiento requiere administración rápida de antitoxina y soporte respiratorio en unidad de cuidados intensivos, y la mortalidad puede alcanzar el 10 % si no se interviene a tiempo.
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