7 de noviembre de 2025
Esta resolución pone fin a una empresa considerada en su momento "la joya" del grupo Vicentin Family Group, deja sin trabajo a casi 400 empleados y agudiza la crisis del sector lácteo en el país.
La empresa láctea Alimentos Refrigerados Sociedad Anónima (ARSA), que producía los yogures y postres para la marca SanCor, fue declarada en liquidación total tras el fracaso del proceso de concurso preventivo iniciado en abril de 2024. La firma había sido gerenciada por la empresa venezolana Maralac durante los últimos dos años y medio, lo que marcó una nueva etapa en su administración.
La caída de ARSA está estrechamente vinculada a un entramado de factores macroeconómicos y de gestión. La empresa atribuyó su desequilibrio financiero a una combinación marcada por inflación, caída del consumo, encarecimiento de la materia prima, aumentos salariales, devaluaciones del peso y políticas públicas de control de precios.
Por otra parte, la resolución impacta directamente en el empleo: cerca de 400 personas quedaron sin empleo al momento de la quiebra. Esta cifra agrava la situación de localidades donde la planta era un motor local, como Arenaza. El cierre además se produce en un contexto de crisis para la cooperativa SanCor, que acumula una deuda de más de 400 millones de dólares y enfrenta un concurso preventivo desde febrero de este año.
Este caso pone de relieve la fragilidad de la industria láctea argentina frente a tensiones externas e internas. ARSA surgió en 2016 como parte de la compra de la división de yogures, flanes y postres de SanCor por parte del Grupo Vicentin por alrededor de 100 millones de dólares. Sin embargo, el default de Vicentin, sumado a la imposibilidad de vender la sociedad debido a restricciones judiciales vinculadas al caso Vicentin, frustró la entrada de nuevos inversores que podrían haber sostenido la operación.

La firma producía yogures para la marca SanCor.
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Analistas del sector advierten que la desaparición de ARSA podría tener efectos en cadena: proveedores tamberos, distribuidores y comercios que abastecía quedan expuestos. De hecho, ARSA operaba una red logística de cerca de 165 distribuidores que abastecían unos 70.000 comercios en todo el país.
Esto implica un riesgo de desabastecimiento de marcas tradicionales como "Shimy", "Sancorito" y "Yogs" que formaban parte del catálogo que la empresa elaboraba para SanCor.
El cierre de una empresa considerada "la última joya" del Grupo Vicentin, como se la llamó, pone de manifiesto que incluso los proyectos más prometedores pueden venirse abajo si no se sostiene la gestión y el entorno económico no acompaña.
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