12 de noviembre de 2025
El bombardeo militar que causó la muerte de 19 integrantes de las disidencias de las FARC en el sur de Colombia refuerza la estrategia oficial de "seguridad total", con la que el Gobierno busca debilitar a los grupos armados que siguen desafiando el proceso de paz.
Un bombardeo realizado por las Fuerzas Armadas de Colombia en el departamento del Guaviare dejó como saldo al menos 19 personas muertas en un ataque contra las disidencias de las FARC al mando de alias "Iván Mordisco" que operan en la zona. Fuentes castrenses reportaron un herido y tres menores recuperados.
El ataque fue ejecutado por las fuerzas armadas de Colombia contra una agrupación guerrillera, identificada como parte de las disidencias de las FARC. Según los reportes, la operación aérea alcanzó un campamento donde se encontraban integrantes de esa estructura armada. En tanto, el Gobierno no descartó que el número final pudiera aumentar.
El incidente tiene lugar en un contexto de creciente actividad militar del Estado colombiano y mayor hostigamiento a los grupos armados que quedaron al margen del proceso de paz de 2016 con la Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Estos grupos rechazan el acuerdo y continúan con actividades ilícitas, lo que ha llevado al gobierno a intensificar los operativos para restablecer la seguridad. En este caso específico, la operación aérea se justificó bajo la necesidad de debilitar las estructuras rebeldes que se mantienen activas.
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Néstor Gregorio Vera, alias "Iván Mordisco", líder de las disidencias de las FARC.
La ubicación exacta del bombardeo no fue detallada en los informes iniciales, pero se sabe que ocurrió en una zona rural de difícil acceso donde las disidencias mantienen presencia. Debido a su aislamiento, las acciones militares en ese tipo de territorio exigen logística y planificación especial, incluyendo el uso de aviación y unidades especializadas. Es en esos escenarios donde las fuerzas del Estado suelen desplegar tácticas aéreas para lograr el efecto deseado.
El evento adquiere relevancia también por la dimensión simbólica que conlleva: el Estado demuestra que mantiene capacidad operativa para combatir a los grupos armados ilegales, más allá de las negociaciones de paz convencionales. Asimismo, la muerte de 19 miembros de las disidencias marca un golpe significativo para esa estructura, aunque no implica necesariamente su desarticulación total.
Desde el punto de vista del impacto regional, este tipo de operaciones suele generar repercusiones en las comunidades circundantes: desplazamiento de personas, incremento de la presencia militar y mayor control territorial por parte del Estado. Si bien no se informaron víctimas civiles en este caso, la dinámica en áreas de alta conflictividad exige atención sobre el riesgo de daños colaterales y afectaciones indirectas a los habitantes.
En respuesta al suceso, el gobierno colombiano reafirmó su compromiso con la estrategia de "seguridad total", orientada a eliminar las plazas de mando y las rutas de financiación de los grupos armados. Las autoridades señalaron que este golpe contra las disidencias de las FARC es un paso más en esa dirección, aunque reconocen que el desafío incluye también la intervención social y la reintegración de zonas afectadas por el conflicto.
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