14 de noviembre de 2025
El nuevo convenio bilateral con Estados Unidos abre la puerta a un fuerte flujo de capitales norteamericanos hacia la Argentina, con especial foco en petróleo, gas, minería y cadenas de valor vinculadas a la economía del conocimiento.
De acuerdo con las proyecciones que manejan en el Gobierno y en el sector privado, las nuevas reglas acordadas con Washington dejarían especialmente bien posicionados a los rubros de petróleo, gas y minería, donde se espera la mayor parte de las nuevas inversiones estadounidenses en el país.
El convenio anunciado este jueves contempla una apertura de mercados recíproca para productos considerados clave por ambas administraciones y se apoya en un dato que la Casa Rosada exhibe como señal de cambio: en 2024, la Argentina consiguió un superávit comercial con Estados Unidos de aproximadamente u$s232 millones, el primero en casi dos décadas.
Ese resultado se explicó por un aumento del 13,2% en las exportaciones argentinas (u$s6.395 millones) y una caída del 28,6% en las importaciones (u$s6.163 millones). Aun así, el intercambio total se redujo un 12% frente a 2023, hasta ubicarse en u$s12.557 millones, con un comercio bilateral que no superó los u$s13.000 millones.
Entre las principales exportaciones argentinas hacia Estados Unidos se destacaron el petróleo crudo, el aluminio y el oro, mientras que del lado de las importaciones prevalecieron el gas, el petróleo, los combustibles refinados y los fertilizantes.
Tras el anuncio, el presidente Javier Milei calificó el entendimiento como una "tremenda noticia" y aseguró que está trabajando para "hacer a la Argentina grande nuevamente", en línea con su discurso de alineamiento político y económico con la Casa Blanca.
En la misma dirección, el canciller Pablo Quirno afirmó que el acuerdo comercial con Washington "crea las condiciones para aumentar las inversiones de Estados Unidos en Argentina".
Además, ponderó que "crea las condiciones para aumentar las inversiones de Estados Unidos en Argentina e incluye reducción de tarifas para industrias claves, aumentando el comercio bilateral entre ambos países", subrayando el potencial de expansión para sectores productivos locales.

En el marco del nuevo entendimiento, la Argentina otorgará acceso preferencial a los mercados estadounidenses para una amplia canasta de bienes exportables, entre ellos medicamentos, productos químicos, maquinaria, tecnología de la información, dispositivos médicos, vehículos automotores y diversos productos agrícolas.
Especialistas en comercio exterior remarcan que el convenio podría disparar mucha inversión extranjera directa, dado que a Estados Unidos le interesa que empresas americanas inviertan en la Argentina, produzcan minerales críticos y los exporten al mercado norteamericano, que se posiciona como el principal jugador en economía del conocimiento y tecnologías emergentes como la inteligencia artificial.
Según estas proyecciones, el pacto comercial no solo generaría un aumento de inversiones, sino que también obligaría a las empresas argentinas a prepararse para competir en el mercado mundial, con mayores exigencias de productividad, calidad y estándares técnicos.
En reconocimiento a la "agenda de reformas de Argentina y sus compromisos comerciales", y al cumplimiento de requisitos de seguridad económica y de cadena de suministro, Estados Unidos se comprometió a eliminar aranceles recíprocos sobre ciertos recursos naturales no disponibles y artículos no patentados destinados a aplicaciones farmacéuticas.
Uno de los puntos sensibles para la Argentina es la carne vacuna. En ese terreno, ambos países acordaron mejorar las condiciones de acceso bilateral y recíproco para el comercio de carne de res, productos cárnicos, vísceras y productos porcinos.

La Casa Blanca destacó la eliminación de barreras no arancelarias y remarcó que, con este acuerdo, Estados Unidos se comprometió a no exigir formalidades consulares para las exportaciones estadounidenses a Argentina.
A su vez, la Argentina eliminará gradualmente el impuesto estadístico que grava a los productos estadounidenses, una demanda que venía planteando el sector privado de ese país.
En paralelo, el Gobierno argentino se comprometió a:
Permitir el ingreso de productos estadounidenses que cumplan con normas norteamericanas o internacionales aplicables,
Reconocer las regulaciones técnicas estadounidenses o los procedimientos de evaluación de la conformidad -locales o internacionales- sin requerir controles adicionales,
Continuar con la eliminación de barreras no arancelarias que afectan el comercio en áreas prioritarias.
Otro aspecto relevante es la aceptación de los certificados de la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos) y de las autorizaciones previas de comercialización para dispositivos médicos y productos farmacéuticos, lo que simplifica los procesos burocráticos para las empresas estadounidenses.
Desde Washington también celebraron que la Argentina impulse medidas contra los "productos falsificados" y la "aplicación de la ley contra la falsificación y la piratería", un reclamo histórico del socio norteamericano que en abril pasado había aplicado tarifas del 10% a las exportaciones argentinas.
En materia sanitaria y de alimentos, Argentina se comprometió a simplificar los procesos de registro para la carne de res, productos cárnicos, vísceras y productos porcinos provenientes de Estados Unidos, y a no exigir el registro de instalaciones para las importaciones de productos lácteos estadounidenses.
Un capítulo central del pacto se vincula con los servicios digitales, la transferencia de datos y la economía del conocimiento. El texto reconoce a Estados Unidos como "jurisdicción adecuada, conforme a la legislación argentina, para la transferencia transfronteriza de datos, incluidos los datos personales, y absteniéndose de discriminar a los servicios o productos digitales estadounidenses".
La Casa Blanca detalló que ambos países "trabajarán con celeridad para finalizar el texto del acuerdo con miras a su firma y cumplir con los procedimientos internos de cada país antes de su entrada en vigor", lo que abre una etapa de trabajo técnico y legislativo para ponerlo en marcha.
Desde la embajada de Estados Unidos en Argentina enfatizaron que el acuerdo comercial "crea las condiciones para incrementar las inversiones" estadounidenses en el país, un objetivo clave tanto para Javier Milei como para el equipo económico liderado por Luis Caputo, que han insistido en sus giras por territorio norteamericano en la necesidad de atraer capitales productivos.
Según la representación diplomática, "es una clara señal de que la Argentina está abierta a nuevas oportunidades comerciales y traza una trayectoria de crecimiento para ambos países. El acuerdo incluye reducción de tarifas para industrias claves, alineamiento de estándares, fortalecimiento de protección de propiedad intelectual, y un compromiso conjunto para promover un comercio más justo y recíproco", una definición que condensa la mirada de Washington sobre el giro pro-mercado del nuevo gobierno argentino.
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