14 de noviembre de 2025
El reporte detecta subas en atrasos tempranos, impacto en bancos y financieras no bancarias y brechas por edad y género, con los jóvenes y las mujeres entre los más afectados.
La morosidad en el sistema financiero argentino continúa en aumento y, en los últimos meses, mostró un cambio de tendencia: el avance de los atrasos comenzó a extenderse hacia los sectores de mayores ingresos. Así lo señaló un estudio de SIISA, basado en datos del BCRA y otras fuentes oficiales.
El ratio de irregularidad -que abarca personales, tarjetas, consumo, hipotecarios y prendarios- se ubicó en 3,7%, +0,5 p.p. mensual. Las moras <90 días treparon del entorno de 2% a 5%, una señal temprana de estrés financiero.
El deterioro aparece tanto en créditos bancarios como en el sistema no bancario:
Bancos: moras tempranas en 4% de la cantidad y 5% de los montos.
No bancarios: 6% en cantidad y 7% en montos.
La particularidad es que el fenómeno también avanza entre ingresos altos, tradicionalmente más estables.
"Que la mora empiece a crecer entre los sectores de mayores ingresos es el dato más revelador. Habla de un estrés financiero que ya no se limita a los segmentos más vulnerables, sino que empieza a alcanzar a quienes históricamente daban estabilidad al sistema", explicó Alberto Teszkiewicz, coordinador de desarrollo e investigación de SIISA.
Los jóvenes reciben menos crédito: 7% de la cantidad y 3% de los montos, frente a los adultos <60 ( 71% y 79% ). El menor acceso se asocia a baja formalidad, ingresos reducidos y mayor incumplimiento.
En mora, los jóvenes registran 8% de atrasos ( 10% del monto en mora temprana ) y 9% de créditos ( 10% del monto ) para >90 días. El informe remarca que "la diferencia entre cantidades y montos se relaciona con que se atrasan en créditos de mayores montos".
En adultos <60 y mayores, la mora temprana y la de >90 días se mantienen en 5% y 3% (cantidad y monto), con mayor estabilidad. Los mayores reciben 23% de los créditos y 18% de los montos, con cumplimiento relativamente mejor.
En línea con Cepal y ONU Mujeres, las mujeres perciben 13% menos de ingresos laborales en promedio (14% en privado). Esto impacta en el financiamiento: reciben 52% de la cantidad de préstamos, pero solo 41% de los montos.
El ticket promedio femenino equivale al 64% del de los hombres, trasladando al sistema financiero las desigualdades del mercado de trabajo.
"El menor crédito promedio tiene motivos multicausales: menores ingresos y mayor dificultad para demostrarlos, dado el mayor grado de informalidad, mayor desocupación y subocupación, entre otros factores", detalló Teszkiewicz.

La banca tradicional sigue concentrando la mayor porción de volumen y montos al consumo. Pero las entidades no bancarias se consolidan como alternativa para ingresos bajos, jóvenes y mujeres: hoy explican el 46% de la cantidad de créditos y el 17% de los montos. Influyen los requisitos más estrictos en bancos, la dificultad para demostrar ingresos y la expansión de productos de financieras y emisoras no bancarias, usualmente con tasas y costos más exigentes.
El avance de la mora en ingresos altos constituye un quiebre histórico y obliga a monitorear la evolución del crédito.
"Además del crecimiento de la mora entre los sectores de mayores ingresos -una señal que rompe con todas las tendencias históricas-, persiste una fuerte concentración de falta de acceso entre jóvenes y mujeres. Los jóvenes siguen accediendo menos al crédito y se atrasan más, y las mujeres continúan recibiendo montos menores", concluyó Teszkiewicz.
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