18 de noviembre de 2025

Política

Política. Se desdibuja el poder de Furlán: Bonetti avanza en Capital y crece el malestar por los sueldos metalúrgicos

La UOM entra en tensión: Furlán ya no controla su propio bastión, Bonetti gana terreno en Capital y el enojo por los salarios reconfigura el poder metalúrgico.

Una medianoche que cambió el mapa

La escena fue típica de una interna sindical: pasillos iluminados a medias, puertas que se abren y se cierran, listas que llegan dobladas, nombres subrayados, teléfonos vibrando en todos los bolsillos. Pero a la medianoche del cierre de candidaturas para las elecciones de la UOM 2026, algo distinto flotaba en el aire: el poder de Abel Furlán ya no era un hecho consumado.

A esa hora se confirmó lo que nadie en Campana-Zárate esperaba hace dos años: Ángel Derosso, su ex-aliado directo, presentó lista propia. Una ruptura, un desafío, un mensaje.

Y no cualquier mensaje: un golpe en la seccional donde Furlán construyó su carrera, donde su nombre era sinónimo de orden, continuidad y territorio.

La UOM entró en una nueva etapa. Y esta vez, nada garantiza que el líder nacional salga ileso.

Derosso, el hombre que decidió dejar de callarse

Derosso no eligió la tibieza. Eligió hablar. Y lo hizo en términos que ningún dirigente metalúrgico utiliza contra un líder nacional en ejercicio:

"Porque no ha hecho nada en 17 años. No tenemos salud, vivienda, educación, esparcimiento y ni hablar del salario. El básico del metalúrgico es paupérrimo."

La frase cayó como un yunque. El sindicalista fue todavía más lejos cuando comparó al sector con Toyota:

"Antes había una diferencia de 20 centavos. Hoy nos separa un sueldo y medio."

En un gremio donde el salario es identidad, esa distancia duele. Pero más duele escucharla desde adentro. Derosso, que renunció en diciembre a su cargo por diferencias con Furlán, ahora desafía la conducción en el corazón industrial del Norte bonaerense. Un gesto que expone algo más profundo: la paciencia metalúrgica se agotó.

El ruido de Techint detrás del telón

En el entorno de Furlán reaccionaron rápido. Apuntaron hacia arriba:

"Esto está impulsado por Paolo Rocca."

Rocca, el hombre fuerte de Techint, propietario de Tenaris Siderca -la principal industria de la zona- aparece como una sombra en la disputa. Los opositores, sin embargo, tomaron ese argumento y lo devolvieron con ironía cortante:

"Ni Paolo Rocca se atrevió a tanto."

La interna en Tenaris, donde Furlán se llevó 72 de los 87 cargos, fue denunciada por Derosso como "un fraude sin precedentes". Ambos bandos se acusan, pero el daño político ya está hecho.

Capital Federal: Bonetti entra en escena y manda su advertencia

Si Campana-Zárate es el temblor, Capital es el terremoto. Antonio Caló -histórico, figura nacional desde 2004- quedó fuera del juego. En su lugar, Roberto Bonetti, hasta ahora segundo de la seccional, tomó la conducción con lista única.

En la noche del cierre, mientras se servía un asado en la sede de Almagro, Bonetti habló ante su gente. Lo que dijo no fue casual:

"No será ahora, pero no va a pasar mucho tiempo para que recuperemos la UOM para los trabajadores."

Un tiro por elevación hacia Furlán, pero pronunciado desde el distrito más simbólico del gremio: Capital, cuna de Lorenzo Miguel, la línea histórica que definió épocas enteras de la política sindical argentina.

Con esa frase, Bonetti dejó de ser un dirigente local. Se convirtió en un adversario nacional en creciente legitimidad.

La UOM ya no es homogénea: un mapa fragmentado

El cierre de listas dejó un mapa de fracturas:

  • La Plata: oposición interna organizada.

  • Morón, Río Grande, Mendoza, San Francisco: listas alternativas.

  • Villa Constitución: disidencia por izquierda incluso contra el combativo Pablo González.

  • Vicente López: la única sin disputa.

  • San Nicolás: Brunelli, eterno, sigue solo rumbo a otra reelección.

La foto es clara: La conducción de Furlán ya no controla las variables como antes.

El salario como herida abierta

La crisis metalúrgica no es un detalle técnico. Es el caldo de cultivo de la rebelión interna. Los números del gremio son dolorosos:

  • pérdida de puestos,

  • caída del poder adquisitivo,

  • categorías frenadas,

  • afiliados que hoy ganan menos que hace cinco años.

Por eso, cuando Derosso habló de "un sueldo y medio de diferencia" con Toyota, el mensaje caló en cada fábrica. Lo económico y lo político se fusionaron. Y ese cóctel es, históricamente, el que más erosiona a los líderes sindicales.

¿Puede caer Furlán? No hoy. Pero ya empezó a perder poder.

La conducción nacional no se elige de manera directa. Se elige en un congreso de delegados el 18 de marzo de 2026.

Para muchos, Furlán sigue siendo favorito. Pero hoy, por primera vez, existe un escenario distinto:

  • Su bastión está en disputa,

  • Capital ya no es suya,

  • Las bases están inquietas,

  • El salario se desploma,

  • Y los adversarios internos dejaron de ser figuras aisladas.

El poder de Furlán no desapareció. Pero sí se desdibujó. Y en el sindicalismo argentino, cuando el contorno deja de ser nítido... el final suele escribirse más rápido de lo que el propio líder imagina.

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