19 de noviembre de 2025
La Justicia allanó la vivienda de Leonardo Lo Giudice, el hombre que persigue a Cris Morena desde 2020, y descubrió un santuario obsesivo dedicado a la productora: collages de ojos, mapas de sus movimientos y escritos delirantes. El caso se vuelve cada vez más inquietante.
La escena parecía salida de una serie criminal, pero estaba en una casa común de Valentín Alsina. Cuando los investigadores entraron al dormitorio de Leonardo Lo Giudice, el hombre denunciado por Cris Morena por acoso reiterado desde 2020, se encontraron con un santuario perturbador dedicado exclusivamente a la productora. Un cuarto congelado en la obsesión.
Lo Giudice, de 51 años, ya tenía una restricción perimetral de 1000 metros, una tobillera electrónica y un historial de vigilancia inquietante: guardias en el auto, apariciones en oficinas, seguimientos, permanencias prolongadas cerca de su domicilio. Pero lo que apareció ahora superó cualquier expectativa.
Según reveló el periodista Carlos Salerno en Desayuno Americano, la habitación escondía algo que heló la sangre de los peritos: cuadernos repletos de anotaciones delirantes, frases dirigidas a Cris Morena y supuestas "escenas" imaginadas entre ambos. No eran simples notas: eran fragmentos de una mente que llevaba años orbitando alrededor de una misma figura.
Pero lo peor no era eso. Dentro de una caja, los agentes encontraron un collage de ojos. Sí: solo ojos. Recortes obsesivos de revistas, fotos ampliadas de los ojos de Cris Morena, pegados uno al lado del otro como si fueran piezas de un rompecabezas perturbado. Un ritual privado dedicado a una mirada que él nunca había recibido.
Sobre la mesa había mapas dibujados a mano, con flechas, días, horarios y recorridos: era el registro meticuloso de los lugares que la productora frecuentaba. Un plano del acecho. Una bitácora que, según los investigadores, muestra una escalada clara: del seguimiento casual al acecho organizado.
En la computadora y el teléfono, los peritos encontraron mensajes y borradores obsesivos, material que será peritado en los próximos días y que podría reabrir las preguntas sobre cómo pasó tanto tiempo sin caer en una conducta más peligrosa.
Lo Giudice vive con su madre. Nadie en el barrio -dicen- imaginaba el nivel de fijación que escondía detrás de la puerta de su habitación.
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El caso explotó la semana pasada, cuando trascendió que la productora debió regresar a la Justicia. No era la primera vez: en 2020 ya había denunciado a este mismo hombre, quien fue sobreseído bajo una condición clara: no volver a molestarla.
Cuatro años después, esa condición quedó hecha polvo. En julio de este año, el acosador volvió a aparecer, y desde entonces no paró.
La preocupación en el entorno de Cris no es menor. Tan solo en 2025, Lo Giudice habría acosado a la productora entre julio y noviembre, un patrón que se volvió tan intenso que ya no toleraba más dilaciones.
La causa quedó bajo investigación. La pregunta ahora es inevitable:¿hasta dónde estaba dispuesto a llegar?. Y, sobre todo, ¿por qué nadie frenó esta obsesión a tiempo?. Este macabro hallazgo abre un nuevo capítulo. Y promete respuestas que, seguramente, nadie quiere escuchar.
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