20 de noviembre de 2025
La Argentina exporta menos carne, pero recauda como nunca: el precio internacional explotó y disparó los ingresos casi 40%, aun con caída en los embarques. China sigue comprando a ritmo voraz.
La escena se repite y, sin embargo, algo cambió en el subsuelo de la economía real: Argentina exporta menos carne, pero gana muchísimo más. Como si el país estuviera haciendo equilibrio sobre una balanza rota, donde el volumen cae pero la caja engorda igual, gracias a un precio internacional que no deja de trepar y que, por momentos, parece la única buena noticia en un sector acostumbrado a vivir en la cornisa.
Según el Consorcio de Exportadores de Carnes (ABC), en octubre los embarques se desplomaron 4,5%, una caída que en cualquier otro contexto sería un dolor de cabeza, pero que esta vez vino acompañada de una cifra que hizo levantar más de una ceja en el Gobierno: USD 386,5 millones ingresaron ese mes, casi un 40% más que un año atrás. Sí: menos carne, más dólares. El tipo de paradoja que sólo la Argentina puede naturalizar sin pestañear.

En total, el mes cerró con 66.600 toneladas exportadas, un número modesto comparado con 2024, pero que igual quedó eclipsado por otro dato: el precio promedio internacional saltó a USD 5.806 por tonelada, un valor que acaricia niveles históricos y que se ubica un 44,8% por encima del año pasado. Una recuperación que el sector esperaba casi con resignación después de la larga resaca de precios bajos que arrancó allá por mayo de 2022.
Aun así, la foto completa sigue mostrando tensiones:
En los primeros diez meses del año los despachos cayeron 8,5%.
Pero los ingresos crecieron 26,3%, superando los USD 3.155 millones.
El mercado internacional -impredecible, nervioso, siempre al borde de un nuevo giro geopolítico- volvió a jugarle a favor a la Argentina, que ahora espera, casi con ansiedad, una mayor apertura por parte de Estados Unidos, un mercado premium que podría terminar de inclinar la balanza del lado de las buenas noticias.

Pese a las turbulencias del comercio global, China sigue devorando carne argentina sin pausa. En octubre salieron rumbo a sus puertos:
17.000 toneladas de carne con hueso y huesos bovinos (USD 35,7 millones).
31.400 toneladas de carne deshuesada, que aportaron USD 163,9 millones.
El gigante asiático explicó el 72,8% del volumen total exportado en el mes y el 70% acumulado en lo que va del año. Una dependencia que genera alivio y escalofrío al mismo tiempo: el país sigue sosteniendo sus divisas sobre un mercado que, si decide estornudar, puede dejar a la Argentina con la heladera vacía.
El precio medio de la carne deshuesada vendida a China fue de USD 5.220 por tonelada, un dato que confirma la tendencia: el mundo está dispuesto a pagar más, mucho más, por la carne argentina.
El desafío será ver cuánto dura este viento de cola, y si el país puede aprovecharlo antes de que la próxima crisis -porque siempre hay una próxima crisis- vuelva a cambiar las reglas del juego.
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