20 de noviembre de 2025

País

País. Una histórica fábrica de cosechadoras de Santa Fe está paralizada por la crisis

La fábrica Vassalli atraviesa un conflicto profundo con 180 operarios adentro de la planta en asamblea permanente, sin insumos ni inversiones y con acuerdos incumplidos por la conducción ligada a la familia Marsó, según denunció la UOM local.

Un gigante nacional en punto muerto

La emblemática planta santafesina de cosechadoras Vassalli hoy está paralizada. Modelos de alta gama como la V770 (hasta 480 hp y piloto automático) se comercializan entre u$s 520.000 y u$s 600.000, pero no entra un tornillo y la línea de montaje está frenada. Más de 180 operarios permanecen en la fábrica "a la espera de definiciones" y sin señales claras de la empresa.

El conflicto se reavivó por sueldos impagos y falta total de insumos, además de incumplimientos de la nueva conducción, a cargo del empresario avícola entrerriano Eduardo Jorge Marsó.

Diego Romero, secretario general de UOM Firmat, fue contundente: "La familia Marsó hizo poco por llegar a un acuerdo. Todo lo que habíamos logrado era por los trabajadores".

El plan salarial pactado -seis cuotas para saldar la deuda- no se cumplió: "Habíamos acordado de hacer la deuda en 6 pagos, y ya llegamos al vencimiento y no pagaron la primera cuota del arreglo salarial... Mañana vence la quincena y no hay intenciones de pagarla".

Producción detenida y promesas caídas

Además del atraso salarial, los operarios señalan ausencia de inversión: "No entró un tornillo. Ni chapas, ni pintura, motores, nada". La línea de montaje está parada y solo se fabrican repuestos para acumular stock "por si esto se complica".

La tensión creció porque la empresa informó nueve máquinas vendidas y pidió posponer vacaciones para terminarlas antes de fin de año. "No entró motor, pintura ni nada. Solo un radiador para una máquina que estaba casi lista", contó Romero. Y advirtió: "Con esta situación no la vamos a dejar salir a esa máquina. Si esto sigue así a la máquina la vendemos y la ganancia la repartimos a la gente".

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Una crisis que se repite en el tiempo

Fundada en 1949 por Roque Vassalli, la compañía fue orgullo de la maquinaria agrícola nacional y llegó a emplear más de 500 personas en Firmat. Desde 2016 acumula concurso preventivo, administraciones rotativas, paradas de planta, retiros y reestructuraciones.

En 2024 se concretó la venta al grupo Marsó, con expectativa de oxigenar la producción. Pero, según la UOM, la nueva conducción casi no se presentó en la planta y no reactivó el flujo de insumos. Hubo además un episodio con Florencia Arietto -convocada por la empresa- que terminó con su expulsión de la fábrica por parte de los trabajadores.

Impacto en Firmat y horizonte incierto

Como principal empleador industrial de la ciudad, cada crisis en la planta arrastra al entramado económico local. Hoy, no hay ventas, no entran insumos y no existe un plan de producción. "Los 180 obreros están dentro esperando qué hacer. Si la tomamos o no", dijo Romero.

El gremio insiste en evitar la ocupación y reclama que, si los dueños no pueden sostener la operación, den un paso al costado porque hay interesados en reactivar la firma. Las instancias de mediación no prosperaron y los acuerdos firmados -incluso con intervención del Ministerio de Trabajo provincial- no se cumplieron.

Lo que está en juego

Vassalli vuelve a exponer la fragilidad de un proyecto industrial estratégico en un mercado dominado por multinacionales y la dependencia de Firmat respecto de su principal empleador.

Con sueldos adeudados, promesas incumplidas y la planta parada, el conflicto puede profundizarse en los próximos días si no aparece una salida operativa y financiera que garantice salarios, insumos y producción sostenida.

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