21 de noviembre de 2025

Economía

Economía. Caputo acusa al diario clave de Wall Street de operar contra Milei

El ministro salió a desmentir la nota del Wall Street Journal que reveló que los bancos de EE.UU. habrían frenado un rescate por USD 20.000 millones. Caputo habló de "operación", mientras el riesgo país se dispara y los bonos vuelven a caer.


En un viernes dominado por el desconcierto financiero, el ruido político y la sensación de que la confianza externa se evapora más rápido que los anuncios oficiales, el ministro de Economía Luis Caputo salió a enfrentar -a los gritos digitales- una publicación del The Wall Street Journal, que aseguró que los principales bancos de Estados Unidos frenaron un crédito de U$S 20.000 millones para la Argentina. La respuesta del ministro fue inmediata y defensiva: "Nunca hablamos con los bancos de un rescate. Es una operación más para generar confusión".

Pero la desmentida no logró detener lo que ya estaba en curso: el riesgo país pegó un salto del 5,6% y llegó a 663 puntos, los bonos se hundieron, los ADRs operaron en rojo, y la plaza financiera volvió a exhibir ese tic argentino tan conocido: el pánico que entra sin pedir permiso.

La crisis se alimentó de un dato clave revelado por el WSJ: JPMorgan, Bank of America y Citigroup rediseñaron por completo la estrategia de financiamiento para el Gobierno, descartando el supuesto megapaquete por U$S20.000 millones y reemplazándolo por un esquema mucho más modesto: una línea de financiamiento de corto plazo por alrededor de U$S 5.000 millones, con una estructura de repo que obligaría a Argentina a entregar activos como garantía.

Luis Caputo desmintió un supuesto rescate financiero:

Un préstamo para pagar otro préstamo. Un auxilio para llegar apenas a enero. El punto más sensible es el vencimiento que vence en ese mes: U$S 4.200 millones. Sin ese financiamiento, el programa económico de Milei -cuya pieza central sigue siendo el regreso al crédito internacional- queda nuevamente en terreno incierto.

Caputo insistió en que el artículo del WSJ es una maniobra para instalar caos, pero la información del diario no parecía improvisada. De hecho, el propio Scott Bessent, secretario del Tesoro de Estados Unidos y articulador del respaldo internacional al experimento libertario, había adelantado semanas atrás que trabajaban en una "solución del sector privado" para cubrir los pagos de deuda argentinos, basada precisamente en aportes de bancos y fondos soberanos.

Lo que el WSJ aclaró es que los bancos nunca recibieron del Tesoro estadounidense las garantías necesarias para avanzar con un préstamo de ese tamaño. Sin blindaje político, la banca pisó el freno. Y cuando Wall Street frena, los mercados emergentes se arrodillan.

La reacción del mercado fue automática:
- Los bonos cayeron porque se esperaba plata fresca y ahora no llega.
- El riesgo país subió porque el "regreso a los mercados" volvió a alejarse.
- Los ADRs se tiñeron de rojo porque los inversores huyeron antes de que el humo se convirtiera en fuego.

La columna de Milei en La Nación agravó la tensión con Toto Caputo - La  Política Online

Mientras tanto, desde el oficialismo intentan minimizar el impacto y repiten que "nunca hubo conversaciones por ese monto". Pero en los círculos financieros hace semanas que circulaba la misma versión: el Gobierno apostaba a un salvavidas histórico, articulado entre el Tesoro estadounidense, la banca privada y fondos soberanos, para reforzar reservas, estabilizar expectativas y preparar terreno para una salida del cepo más ordenada. Ahora, lo que queda en pie es apenas un crédito chico, condicionado y de urgencia, más parecido a un puente precario que a un programa de estabilización.

El dato político tampoco es menor: el Wall Street Journal también vinculó el freno de la operación con la pérdida de poder político del Gobierno tras las elecciones legislativas de octubre, lo cual le quitó atractivo al compromiso con Milei. Wall Street no solo mira números: mira estabilidad, gobernabilidad y poder real. Si todo eso erosiona, la billetera también.

Caputo, que en su cuenta de X intenta sostener el relato de soberanía financiera, enfrenta hoy un dilema incómodo: si no existió el rescate, se cae el discurso triunfalista; si existió y se cayó, se cae la confianza en su gestión. La realidad es que ninguna postura logró calmar al mercado, que reaccionó a la noticia con precisión técnica: cuando falta la plata, sobran las dudas. Y las dudas, en Argentina, siempre cotizan caros.




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