28 de noviembre de 2025
Andriy Yermak presentó su dimisión tras registros masivos de la Oficina Anticorrupción (NABU). Se lo acusa de dirigir una trama que desvió al menos 100 millones de dólares de la empresa nuclear estatal Energoatom durante la guerra, de cobrar comisiones del 10-15 % a contratistas, de blanquear el dinero en propiedades de lujo y cuentas offshore y por último obstaculizar la investigación (incluso vigilando a los detectives). El escándalo estalla justo cuando Kiev negocia la paz con Trump y Rusia.
Este
viernes 28 de noviembre, Ucrania se ve sacudida por uno de los mayores
escándalos de corrupción de su historia reciente, que ha forzado la dimisión de
Andriy Yermak, jefe de gabinete del presidente Volodímir Zelenski y figura
clave en las negociaciones de paz con Rusia y Estados Unidos.
La
Oficina Nacional Anticorrupción (NABU) y la Fiscalía Especializada
Anticorrupción (SAP) registraron la oficina y el apartamento de Yermak en Kiev,
en el marco de una investigación por un esquema millonario de sobornos y desvío
de fondos en el sector energético.
Este
caso, conocido como "Midas" o "Alí Babá", implica al menos
100 millones de dólares blanqueados, y ha salpicado directamente al círculo
íntimo de Zelenski.
La
investigación gira en torno a la empresa estatal de energía nuclear Energoatom,
principal proveedor de electricidad en Ucrania durante la guerra.
Según
la NABU, una red criminal exigía comisiones del 10-15% a contratistas que
obtenían acuerdos con la compañía, utilizando posiciones gubernamentales para
presionar a las empresas. Los fondos desviados, provenientes en gran parte de
ayuda internacional occidental, se blanqueaban a través de cuentas offshore y
propiedades de lujo.
El
principal cabecilla es Timur Mindich, exsocio empresarial de Zelenski en la
industria del entretenimiento (antes de su presidencia en 2019). Mindich,
apodado la "cartera personal" de Zelenski, huyó del país días antes
de los registros; rumores lo sitúan en Israel. Otros detenidos incluyen a cinco
altos funcionarios, y se menciona la participación de exministros como Herman
Galushchenko (Energía) y Svitlana Grinchuk (Justicia), quienes dimitieron a
inicios de noviembre.
Rol
de Yermak: El jefe de gabinete, de 54 años y con un pasado como productor de
cine y jurista, es acusado de encabezar un "sistema criminal" que
facilitó el desvío.
Investigadores
lo llaman "Alí Babá" por supuestamente coordinar reuniones para
obstruir la pesquisa, incluyendo vigilancia a detectives de la NABU. Se
incautaron documentos sobre inmuebles de lujo cerca de Kiev, presuntamente
financiados con fondos de Energoatom, y millones en efectivo de origen
estadounidense (con marcas de billetes de ayuda oficial).
Al
menos 100 millones de dólares desviados en 15 meses, durante el pico de la
guerra. Esto incluye fondos para reconstrucción energética y defensa, agravando
la crisis en un país dependiente de donantes como Estados Unidos y la UE.
La NABU prepara nuevas imputaciones, y el jefe Semén Krivonos asegura que la investigación no se detendrá por "cuestiones geopolíticas", pese a las delicadas charlas de paz.
Reacciones
y consecuencias políticas
Zelenski,
cuya aprobación ronda el 20%, anunció la dimisión de Yermak en un mensaje
diario: "La Oficina del Presidente será reiniciada. Agradezco a Andriy su
postura patriótica en las negociaciones, pero no quiero rumores ni
especulaciones".
Yermak,
quien lideraba las charlas con emisarios de Trump sobre un plan de paz (que
incluye cesiones territoriales a Rusia), cooperará con los investigadores, pero
su salida debilita la delegación ucraniana.
Zelenski
mantendrá en el equipo al jefe del Estado Mayor Andriy Gnatov y al secretario
de Seguridad Rustem Umérov, pero convocará consultas para un nuevo jefe de
gabinete.
Analistas
ucranianos ven el caso como prueba que las agencias anticorrupción funcionan,
pese a la ira popular. Sin embargo, críticos como diputados de la oposición y
aliados de Zelenski exigen más destituciones, argumentando que Yermak acumulaba
demasiado poder.
El
escándalo ya costó dos ministros y amenaza la estabilidad del gobierno en un
momento de avances hacia la UE, donde la corrupción es el principal obstáculo.
Rusia
lo usa como propaganda, con Dmitri Peskov advirtiendo de "graves
consecuencias" para Kiev.
En
Estados Unidos, el FBI indaga posibles lavados de hasta 48.000 millones en
ayuda, según exagentes de la CIA como Larry Johnson. Trump, con su plan de paz
favorable a Moscú, gana munición para presionar a Zelenski.
Este
escándalo no es aislado: desde noviembre, se han destapado tramas similares,
como desvíos de 74 millones para jubilados y ciudades bloqueadas, con empresas
fantasma ligadas a familiares de ministros.
Zelenski
ha prometido "enterrar las guerras internas" para fortalecer la
posición ucraniana, pero la desconfianza de donantes crece.
La
NABU continúa las pesquisas, y filtraciones sugieren más cintas
incriminatorias, posiblemente involucrando a la esposa de Zelenski.
En
un país en guerra, la corrupción erosiona no solo la economía, sino la moral de
la resistencia.
Comentarios
0Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales.
Iniciá sesión para dejar tu comentario
Iniciar sesiónCargando comentarios...
Denunciar comentario