30 de noviembre de 2025
Un reporte de la Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC) señala que las ayudas a niños y adolescentes funcionan como un piso de ingresos que evita que 2,6 millones de personas caigan en pobreza extrema.
Qué reveló el nuevo informe
Las políticas de transferencia de ingresos para niñez y adolescencia volvieron a mostrar su papel como contención frente a la crisis. Un estudio de la Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC) midió el impacto conjunto de la AUH, la Prestación Alimentar y el Plan 1.000 Días y determinó que, sin esa red, la indigencia sería 82% más alta, con 2,6 millones de personas adicionales por debajo de la línea de pobreza extrema.
El informe muestra trayectorias diferenciadas en términos reales: la AUH se recuperó con fuerza desde fines de 2023 por un aumento inicial del 100% y se sostiene gracias a la actualización mensual por IPC; la Prestación Alimentar perdió poder de compra por depender de ajustes discrecionales que no compensaron la inflación; el Plan 1.000 Días mejoró tras un alza nominal del 500% en 2024, manteniendo luego un nivel estable.
Para la OPC, el sostén de ingresos es una respuesta paliativa efectiva, pero su sostenibilidad requiere crecimiento económico y empleo formal que reduzcan la dependencia de la asistencia. Sin actividad y salarios reales en recuperación, el entramado social seguirá bajo presión.
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