1 de diciembre de 2025
Los efectivos de la Comisaría Primera de San José de Metán, entre ellos un suboficial principal, ingresaron a la dependencia y fueron sometidos al control de alcoholemia obligatorio. Ambos arrojaron resultado positivo. Inmediatamente se les retiraron las armas reglamentarias y se dio intervención a Asuntos Internos de la Policía de Salta, que inició el correspondiente sumario administrativo. Según trascendió la comisaría, que actualmente enfrenta hacinamiento extremo de detenidos y solicitó refuerzos para las fiestas de fin de año.
Un
nuevo incidente de irregularidades en la Policía de Salta ha generado revuelo
en la provincia.
Este
lunes 1° de diciembre, dos efectivos de la Comisaría Primera de San José de
Metán, en el sur de la provincia, se presentaron a su turno laboral en estado
de ebriedad.
Al
ingresar a la dependencia, fueron sometidos a un control de alcoholemia
obligatorio, según la disposición general de la institución, y ambos arrojaron
resultados positivos, con presencia de alcohol en sangre.
La
comisaría, ubicada en San José de Metán (a unos 160 km al sur de la capital
salteña), enfrenta problemas estructurales como hacinamiento extremo de
detenidos debido a la saturación de la Cárcel de Metán. Esto ha generado
tensiones operativas, agravadas por el calor y la proximidad de las fiestas de
fin de año, lo que obligó a pedir refuerzos de Infantería y Policía Motorizada.
Uno
de los policías es un suboficial principal, propietario de un quincho en el
barrio Los Altos donde, minutos antes de presentarse al trabajo, ambos habían
participado en un asado. Hasta el momento no se han revelado sus identidades
completas.
Al
confirmarse el positivo, les fueron retiradas sus armas reglamentarias y se
inició un sumario interno por parte de la Policía de Salta.
La
situación se considera "totalmente incompatible" con el servicio
operativo.
Este
no es un caso aislado en la provincia. En abril de este año, un video viral
mostró a un agente en aparente estado de ebriedad durante un procedimiento en
el barrio San Ignacio de la capital, donde vecinos lo acusaron de "estar
machado" (término local para borracho) mientras intentaba detener a un
joven. Aquel incidente derivó en una investigación de Asuntos Internos y una
intervención de la fiscalía penal de Derechos Humanos.
Estos
episodios resaltan preocupaciones sobre el consumo de alcohol entre efectivos y
la aplicación de controles internos.
El sumario en Metán podría derivar en sanciones más severas, como suspensiones o expulsiones, dependiendo de los resultados de la investigación.
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