2 de diciembre de 2025
Entre banderas libanesas, rosas y lágrimas, el primer Papa peruano-estadounidense lanzó un mensaje contundente que retumbó en todo Oriente Medio: "¡Basta de armas! Elijamos la paz como camino, no solo como meta...Desarmemos los corazones y las divisiones étnicas y políticas...Líbano no es solo un país... es un mensaje de fraternidad para el mundo". Antes de la misa visitó en silencio el lugar de la explosión del puerto de 2020, encendió una lámpara por las víctimas y rezó por justicia.
El
Papa León XIV, de origen peruano-estadounidense, cerró este 2 de diciembre su
visita de tres días al Líbano, parte de su primer viaje internacional que
incluyó también Turquía, con una emotiva Santa Misa al aire libre en el Beirut
Waterfront, el paseo marítimo de la capital libanesa.
El evento reunió a unas 150 mil personas, entre fieles católicos, musulmanes, representantes de otras confesiones y autoridades civiles, en un ambiente de esperanza y unidad marcado por aplausos, banderas y ofrendas de rosas al Pontífice, quien recorrió la explanada en papamóvil.

León XIV hizo su recorrido en el papamóvil cubierto.
Esta
gira apostólica se produce en un Líbano golpeado por una profunda crisis
económica, inestabilidad política, tensiones regionales, incluyendo recientes
ataques israelíes en el sur del país que violaron una tregua de hace un año, y
el recuerdo de la devastadora explosión en el puerto de Beirut del 4 de agosto
de 2020, que dejó más de 220 muertos y miles de heridos.
Antes
de la misa, el Papa visitó el sitio de la tragedia, donde encendió una lámpara
en un monumento a las víctimas y rezó en silencio, llevando consigo "el
dolor y la sed de verdad y justicia de tantas familias y de todo un país".
Recordó a su predecesor, el Papa Francisco, quien anhelaba visitar el "País de los Cedros", y citó a San Juan Pablo II: "Líbano, más que un país, es un mensaje".

León XVI exhortó al país a levantarse como "morada de justicia y fraternidad" y "profecía de paz para todo el Levante".
El
contundente mensaje del Papa
Durante
la homilía, León XIV entregó un llamado urgente a la paz y la reconciliación,
enfatizando la necesidad de "nuevos enfoques" para Oriente Medio.
Sus palabras fueron directas y proféticas, instando a rechazar la lógica de la violencia en un contexto de divisiones étnicas, políticas y religiosas.

Antes de la misa, el papa visitó el lugar de la explosión en el puerto de Beirut.
Entre
sus principales declaraciones:
"Que
cesen los ataques y las hostilidades. ¡Elijamos la paz como camino, no solo
como meta! Las armas matan; la negociación, la mediación y el diálogo
edifican".
Pidió
"desarmar nuestros corazones" y "despojarnos de la armadura de
nuestras divisiones étnicas y políticas", abriendo las confesiones
religiosas al encuentro mutuo para "despertar el sueño de un Líbano
unido".
Ante
las fatigas de la vida, pobreza, sufrimiento y temores reavivados por
conflictos, invitó a cultivar "actitudes de alabanza y gratitud",
aferrándose a la Palabra de Dios para no caer en la resignación o la queja.
"El Reino de Jesús surge de lo pequeño: un brote que emerge de un
tronco", afirmó, animando a mantener escuelas abiertas para enseñar
"a amar en medio del odio".
León XVI exhortó al país a levantarse como "morada de justicia y fraternidad" y "profecía de paz para todo el Levante". "Todos deben poner de su parte para que esta tierra recupere su antigua gloria", dijo, bendiciendo a los libaneses, al Medio Oriente y a la humanidad entera.
El
presidente libanés, Joseph Aoun, elogió al Papa como "portador de un
mensaje de paz" que refuerza el modelo de coexistencia en un país donde el
60% de la población es musulmana y el 40% cristiana. Fieles como Elias Fadel
(22 años) expresaron: "Puedo sentir la paz solo al ver a la gente y la
esperanza en sus ojos por el futuro del Líbano".
Tras
la misa, en una ceremonia en el Aeropuerto Internacional de Beirut Rafic
Hariri, el Papa se despidió con un "¡Gracias y hasta pronto!" en
árabe, implorando la protección de la Virgen y llevando en su corazón "los
sufrimientos y esperanzas" del pueblo libanés.
A
las 13:48 hora local, despegó rumbo a Roma en un vuelo de Ita Airways,
aterrizando tras casi cuatro horas.
Este
viaje revela el estilo de León XIV: directo en su denuncia de la violencia,
pero centrado en la fraternidad y la centralidad de Cristo, similar en
sustancia a Francisco, pero con un enfoque renovado en la unidad regional.
En redes como X (Twitter), el evento generó eco inmediato, con videos de la multitud y resúmenes del mensaje de paz resonando entre usuarios globales.
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