4 de diciembre de 2025
La Encuesta de la Deuda Social detecta mejoras frente a 2024 en ingresos, capacidad de ahorro y menor estrés económico, aunque advierte que el repunte es frágil y no altera la cronicidad de la vulnerabilidad.
La última medición del Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA-UCA) muestra un giro respecto del deterioro de 2024: cae la pobreza por ingresos y retrocede la indigencia en 2025, con señales de alivio en la estructura de gastos de los hogares.
Al mismo tiempo, el informe subraya que la mejora convive con un piso histórico que no cede y que requiere cambios de mayor calado para volverse sostenible.
Según la UCA, la pobreza se ubicó en 36,6% en el tercer trimestre de 2025, muy por debajo del 45,6% de igual período de 2024 y en el nivel más bajo desde 2018. La indigencia descendió a 6,8%, tras el 11,2% del año previo.
Para el Indec, los últimos datos disponibles marcan 31,6% de pobreza en el primer semestre y 6,9% de indigencia, una brecha metodológica que la UCA explica por canastas y ponderaciones distintas.
El estudio atribuye el cambio de tendencia a la desinflación relativa, la recuperación parcial de ingresos laborales y no laborales y un leve reacomodo de la actividad informal.
Aun así, la UCA advierte que no hay evidencia de modificación estructural: "Si bien persiste la fragilidad social y las carencias materiales en amplios sectores, se observa un cambio de tendencia respecto al año pasado y una recuperación en la mayoría de los indicadores", aclara, y pide "matizar las mejoras" hasta ver su sostenibilidad.
El estrés financiero -percepción de ingresos insuficientes- cayó a 46,8% desde 50% en 2024. La brecha por composición del hogar es marcada: 34,9% en familias sin niños frente a 52,6% con menores de 18 años.
También sube la capacidad de ahorro: 10,2% de los hogares declaró poder guardar dinero, dos puntos más que el año pasado, aunque todavía por debajo de picos históricos como 2011 (15,9%).
La encuesta relevó 3.000 hogares en grandes aglomerados urbanos con error muestral de 1,8%, durante cuatro meses del segundo semestre. La UCA recuerda que su canasta de referencia es 2004/2005 y que una actualización plena -similar a la de 2017/2018 del Indec- podría reflejar una Canasta Básica Total (CBT) más alta y, por ende, mayor incidencia.
El balance de largo plazo deja una advertencia: "La cronicidad de la pobreza en el país se mantiene: ni la UCA ni el Indec registraron valores por debajo del 25% en lo que va del siglo".
En síntesis, pobreza e indigencia muestran un retroceso relevante en 2025 y mejora la percepción de ingresos, pero el núcleo duro de la vulnerabilidad social persiste. El desafío, según la UCA, es transformar este alivio coyuntural en una recuperación duradera.
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