11 de diciembre de 2025
Dos compañías extranjeras obtuvieron luz verde para desarrollar un gran yacimiento de crudo en el archipiélago del Atlántico Sur. El Gobierno Nacional insiste en su reclamo histórico y cuestiona la legalidad de esas operaciones.
Avance sobre Sea Lion en un territorio en disputa
La petrolera británica Rockhopper Exploration plc (RKH) comunicó hoy al mercado que su Junta Directiva tomó la Decisión Final de Inversión (FID) para la Fase 1 del yacimiento Sea Lion, al norte de las Islas Malvinas, burlando una vez más el reclamo de soberanía de la Argentina sobre las islas y sus recursos.
El socio de Rockhopper que actuará como operador, la israelí Navitas Petroleum Development and Production Limited, también aprobó el proyecto, confirmando un paso crucial para la explotación de hidrocarburos en el área marítima norte de las Islas Malvinas.
La aprobación de la FID por parte de ambas empresas estuvo sujeta a la validación de los acuerdos de financiamiento necesarios para llevar adelante el proyecto. El cierre financiero, pendiente de condiciones habituales, se espera para las próximas semanas, momento en el cual se completará la colocación de US$140 millones anunciada previamente por Rockhopper.
La iniciativa cuenta con todas las aprobaciones y permisos necesarios en esta etapa, incluyendo el programa de desarrollo y producción para las Fases 1 y 2 del Área de Desarrollo Norte, otorgado por el Gobierno de las Islas Malvinas.
Tras estas autorizaciones, las licencias de Sea Lion pasan a la Fase de Explotación, con una duración inicial de 35 años, consolidando un marco de largo plazo para el aprovechamiento de recursos energéticos en un territorio cuya soberanía reclama la Argentina.
El requisito total de financiación posterior a la FID asciende a u$s1.800 millones para alcanzar el Primer Petróleo (First Oil) y u$s2.100 millones para la finalización total del proyecto.
El financiamiento consiste en u$s1.000 millones de deuda senior, de los cuales u$s350 millones corresponden a Rockhopper, y el saldo se obtendrá mediante capital de la empresa conjunta y flujos de caja posteriores al First Oil.
El requerimiento de capital neto para Rockhopper será de aproximadamente u$s112 millones, incluyendo un 5% de Apoyo al Sobrecosto de Capital, lo que acota el riesgo financiero de la compañía frente a eventuales desvíos de costos.
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Las proyecciones de producción para la Fase 1 estiman 170 millones de barriles (59,5 MMb netos para Rockhopper) con una producción máxima de alrededor de 50.000 barriles por día.
Se prevé que la primera extracción de petróleo de la Fase 1 sea en 2028, lo que convertiría a Sea Lion en un polo relevante de producción en el offshore del Atlántico Sur, sin intervención ni autorización de la Argentina.
La evaluación independiente de Netherland, Sewell & Associates, Inc. calcula recursos contingentes netos 2C de 255 MMb/d para Rockhopper, con un Valor Presente Neto (VPN10) de u$s1.850 millones, utilizando un precio de petróleo Brent de US$70.
Como parte de la FID, Navitas celebró contratos comerciales clave, entre ellos:
Fletamento de una unidad flotante de producción, almacenamiento y descarga (FPSO).
Un contrato de plataforma de perforación.
Acuerdos para servicios submarinos.
Estos convenios aseguran la infraestructura necesaria para operar en la zona de Sea Lion.
En septiembre, en ocasión del Debate General del 80º período de sesiones de la Asamblea de las Naciones Unidas, el presidente Javier Milei reiteró el reclamo argentino de soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes, "que permanecen ocupadas ilegalmente", e invitó al Reino Unido a reanudar las negociaciones bilaterales.
En ese contexto diplomático, la decisión del consorcio anglo-israelí de avanzar con la explotación en el yacimiento Sea Lion reaviva la tensión entre la Argentina y el Reino Unido por la disputa de soberanía de las Islas Malvinas y sus recursos naturales.
La Cancillería argentina expresó previamente su "más enérgico rechazo" a las actividades de Navitas, calificándolas de ilegales por desarrollarse en territorio en disputa sin los permisos argentinos.
La posición oficial sostiene que toda exploración y explotación unilateral en la zona es contraria a las resoluciones de la Asamblea General de las Naciones Unidas, que instan a ambos gobiernos a reanudar las negociaciones de soberanía.
En abril de 2022, la Secretaría de Energía de la Nación declaró a la empresa israelí Navitas "clandestina" por operar sin autorización en lo que el país considera territorio nacional.
Mientras el consorcio privado avanza hacia el First Oil 2028, la Argentina insiste en que se trata de una explotación ilegítima de recursos que le pertenecen y que el avance sobre Sea Lion profundiza un conflicto histórico en torno a las Islas Malvinas y sus riquezas estratégicas.
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